Elfen Lied

Posted on 13 junio, 2011

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Les diré un secreto: Cuando hay algo que me conmueve en verdad, en vez de llorar o mostrarlo de alguna otra forma, como lo haría la gente común y corriente o más dramática o expresiva, lo que hago es quedarme callado, en completo silencio. No me pregunten qué cara pongo en esos lapsus sentimentales, porque ni yo lo sé y no estoy tan seguro de querer averiguarlo.

Miren lo que me hacen escribir…

Y ese momento de silencio inmutable llegó cuando vi el capítulo final de Elfen Lied. Si ven la serie entenderán por qué.

No sé si considerarlo un harem como tal, ya que sólo hay dos chicas interesados en nuestro afortunado Kouta, el protagonista de turno.

La historia se centra en Lucy, una diclonius –evolución de la raza humana, que posee cuernos y una habilidad súper genial llamada vector—quien se escapo de sádico laboratorio donde la tenían reclusa para encontrarse con su primer amor y amigo, Kouta, aunque debido a un trauma severo lo hizo olvidarse de Lucy, quien a su vez desarrolla un trastorno de personalidad múltiple.

Una trama llena de sangre, senos al aire y violencia explicita. Desmembramientos y esas cosas que le gustan a Quentin Tarantino, como lo odio. Sin embargo, es un escenario interesante para el desenvolvimiento de una serie de personajes tan fascinantes como carismáticos, cada uno con sus propios momentos. Algo así como Romeo y Julieta asesinos en serie.

Está claro que eso fue una maldita exageración.

No suelo mencionar las pistas o musicalización en mis reseñas por considerarme poco acto para hacerlo, además de poco relevantes para en producto final, aunque no por eso diga que no sea un factor necesario para que una serie pase de buena a excelente. Pero en este caso me tomaré una pequeña licencia. La canción predominante en Elfen Lied se titula Lililum –aparece en el oppenig y en varias versiones a lo largo de la serie—, canción que le da carácter, elegancia, nostalgia e impacto a las muchas escenas ya de por si impactantes. Todo depende la cuál sea la versión y el contexto en que se use.

El diseño de personajes, al ser del 2002, no es muy de mi agrado, en especial en los ojos. Parecen caídos, y les da una especie de aire triste al rostro de los personajes. No me gustan para nada.

Como Elfen Lied es un anime para “adultos” y de corte psicológico, a los personajes se les dio un cuidado muy especial. Tema que me hace recalcar a dos de ellas en particular. Mis favoritas.

La primera es Nana, una diclonius que evitó enloquecer, por culpa de torturas crueles y sistemáticas, y convertirse en una terrible bestia dispuesta a desatar su ira gracias al apoyo de su padre adoptivo. Adoro a Nana, es demasiado linda, y te pega en el corazón sus momentos en pantalla.

La otra sería Mariko; si, así se llama, no se les ocurra imaginar otras cosas. Una niña, la más poderosa de todos los diclonius, de cerca de siete años en los cuales ha estado encerrado en un horrible tanque de aislamiento. No me puedo imaginar estar desde recién nacido en un lugar como ese. Ella es como deberían ser todas las villanas, malas hasta la medula, pero con una buena razón para serlo. Aunque la odies es imposible dejar de sentir pena por ella. La forma en que se muestra adorable y terrible es sublime, por decir lo menos.

Si quieren saber lo que es bueno tienen que ver Elfen Lied, comer bastante chocolate y amar a alguien como nunca lo han hecho en sus vidas. No necesariamente en ese orden… Preferiría que el chocolate fuera primero.

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