Actos del Lobo II: El Misterio del las Damas de Héctor

Posted on 27 mayo, 2011

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Hola, mis queridos amigos.

Investigamos una serie de rumores dentro del Teatros de las Quimeras. Detrás del telón, cuando damos como finalizada la obra del día, se dejan escuchar susurros tímidos que nos dicen algunas cosas un tanto interesantes. Cuántas novias tiene Héctor, el protagonista del éxito del momento, El Diario del Licántropo.

Buscamos por aquí y por allá en un inútil intento de descubrir la verdad. Francamente… de haber sabido que sólo tenía que escribir las palabras que venían a mi cabeza no me hubiera visto en la necesidad de pasar noches enteras hurgando en los tiraderos de basura, mendigando minúsculas pistas que me daban insulsas esperanza de una información inexistente.

El trabajo del reportero es, además de ingrato y peligros, muy sucio y maloliente.

En fin, luego de conseguir recabar una buena cantidad de datos sobre el caso en cuestión debíamos entrevistar a los implicados: A Héctor y sus “víctimas”.

El primero con quien se concretó una cita fue con el presunto Casanova. Acababa de terminar los ensayos para la presentación de la semana entrante. Muy amablemente nos concedió unos minutos.

—Esperó que sea rápido, tengo que hacer un anuncio para el tercer acto de la obra.

—A qué factor consideras el causante de los múltiples rumores que te ligan sentimentalmente con varias de tus co-estrellas.

—No tengo ni la menor idea, aunque creo a que, en mi papel en la obra, no he sido flechado por una sola mujer, como en el caso de William, sino que a lo largo de mi vida me voy relacionando y enamorando de diversas mujeres, pero nunca al mismo tiempo. Creo que eso se debe los rumores.

>>Y si no tienes más preguntas; si me disculpas, el trabajo me pide atención urgente.

Por mera curiosidad me quedé a ver la presentación. Menos mal, porque si no, nos hubiéramos perdido de algo bueno.

—Damas y caballeros que nos encontramos ahora, a ustedes me dirijo.

>>Mi alma se llena del mayor de los regocijos al verlos sentados en las tribunas de este, nuestro Teatro de las Quimeras, por lo que el elenco completo del Réquiem Nocturna les damos nuestro más sincero y afectuoso “Gracias”.

>>Prosigamos…

— ¡Héctor!, que lindo te ves haciendo los anuncios.

— ¿Vanesa, qué haces aquí?

—Viendo al lindo de Héctor ponerse cursi frente al público, ¡Qué monada!

— ¡Que no soy cursi!

—Lamento tener que contradecirte en eso, pero eres cursi e inocente…

— ¿Elena?

— ¡Verdad que si, Elena!, sabía que me darías la razón. Y tú, deberías escuchar más a las chicas, nosotras sabemos de estas cosas, ¿sabes?

—Cierto, ¿verdad que, a veces, provoca abrazarlo como si fuera un enorme peluche?

—Oigan… saben… puedo escuchar todo lo que dicen.

— ¿Me extrañaste Héctor?

— ¿Qué significa esto?

— ¿Quién es ella?

—Soy Yuki.

—¿Yuki?

— ¿Yuki?

— ¿Yuki, podrías bajarte de encima?

—Ah, por qué tan sorprendido, Héctor. Es nombra que una chica visita por sorpresa a su novio para tener una cita.

—¿Cita?

— ¿Novia?

—Vaya, vaya, vaya. Parece que tienes aun tu encanto, Héctor. Pero eso no te da derecho de hacer lo que te dé la gana.

—Por favor que no sea ella, por favor que no sea ella, por favor que no sea ella, por favor que no sea ella, por favor que no sea ella…

— ¡Sophie! cuánto tiempo sin vernos, esto tan feliz de encontrarte de nuevo. Han pasado muchas cosas desde la última vez que nos vimos. Deberíamos reunirnos, ¿no te parece?

—Por qué no. Pero lo más importante ahora es… ¿Qué significa todo esto, Héctor?

—Bueno… veras… ¡NO HAGAS ESO; SUELTA ESA HACHA!

—Enserio que Héctor es muy popular con las mujeres.

—Enserio que nunca voy a entender el mal gusto de algunas para este tipo de cosas.

— ¿William, qué haces aquí?

—Como en el siguiente acto por fin voy a aparecer en escena, Guillermo me pidió que empezará a venir a los ensayos. Supongo que lo mismo va contigo, ¿verdad, Isabel?

—Sí.

—Como de costumbre, es un placer inconmensurable trabajar junto a una flor tan bella y perfumada como vos.

—No empieces…, ahí viene el jefe, mejor vayamos.

—Vamos, que yo te sigo.

— ¡ES SUFICIENTE! ¡Qué carajos pasa aquí!, ¡qué clase de placer perverso y retorcido siente al arruinar mis anuncios!

Me quedé sin palabras al ver lo que vi. Algunas cosas las he puesto en este reportaje, pero la mayoría no, con tal de proteger la integridad mental y emocional de mis lectores. Por lo demás, me guardaré mis comentarios al respecto.

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