Delirios en el Teatro de las Quimeras Nº 2

Posted on 23 abril, 2011

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Hola, mis estimados amigos y lectores, a ustedes me dirijo.

Hace ya un tiempo atrás escribí un par de ensayos cortos referentes a mí filosofía sobre la religión y la forma en que considero necesario para utilizar el gran arte de la literatura. Si bien no los considero lo suficientemente buenos como para volver a sacarlos a colación, si me permiten sentar base para retornar a esta parte de mi trabajo. Todo con tal de ser el mejor escritor posible.

Quizás muchos de ustedes no sepan que uno de mis escritores favoritos es el ruso Leo Tolstoi. Veo mucho de él en mí, por supuesto, siempre manteniendo una justa distancia de ese gigante. Un hombre arrogante, contradictorio, hasta cierto punto egocéntrico y con una visión del mundo única, se podría decir que eso nos une. Además que a muchos de los personajes de las historias de Tolstoi, que en su mayoría son autobiográficos, los estimo y me identifico con ellos.

Pero hay algo que nos separa, era de esperarse, y es que Tolstoi es considerado la voz moral de su generación. Un mensajero del amor y la paz entre nosotros. Y yo no estoy ni cerca de serlo, y francamente sería una hipocresía intentarlo.

Según mi particular forma de ver las cosas hay y siempre ha habido cosas espantosas, actitudes despreciables y asquerosas que el hombre puede realizar, pero aun así tiene su razón, propósito y cabida en esta tierra llena de demencia y nobleza a partes iguales.

Tonto horror, tanto sufrimiento y desdicha irracional. Cosas del destino, ironías crueles, pero es verdad: No existe lo irracional, nada es aleatorio, hasta el caos tiene su orden; todo tiene su cómo y su por qué. Por siniestros que estos puedan ser.

Hasta el acto de matarnos los unos a los otros tiene su lugar. Pero lo tiene única y exclusivamente porque tiene una razón de ser.

Por lo cual debo despreciar el brutal acto del terrorismo y la monstruosidad que es el aborto: El primero es la masacre indiscriminada de los inocentes para dar un mensaje o desestabilizar los gobiernos por medio del terror. Y el segundo es prácticamente igual, sólo que ahora es el miedo a traer una nueva vida el que nos hace quitarle ese derecho a una criatura que no pidió venir al mundo.

Pero, y sé que no muchos comparten esta opinión, la guerra es algo completamente diferente.

El acto bélico se lleva a cabo con dos ejércitos entrenados y preparados para matar o morir; con reglas de combate claras, objetivos y estrategias. Los inocentes siempre serán involucrados, eso no se puede evitar, sin embargo ese no es el objetivo del conflicto.

El uso de la violencia con fines militares es una empresa tan importante que no se le puede dejar sólo a los generales. A fin de cuentas, es el arte del engaño.

No por eso digo que toda controversia entre las personas se puede subsanar por medio de la violencia. No. Ojala nunca se disparara otra bala en la tierra, pero hay que aceptar que eso nunca va a pasar, es un sueño imposible. Son frases vacías de idealistas alejados de la realidad o demagogia política.

Debemos estar claros, mis amigos, por más civilizados que nos creamos, siempre existirá alguien con poder y autoridad que se lanzará al combate con de conseguir lo que quiere, sea justo o no.

Cada quien lucha por sus intereses, por lo cual tratemos de que nuestro interés sea la paz. La guerra es parte de nuestra naturaleza, no lo olvidemos. Hay que estar preparado.

Y por eso no puedo emular a Tolstoi. Él es el sueño de una humanidad mejor, mientras que yo les trato de mostrar el más oscuro retrato de la humanidad, el mundo que nadie quiere reconocer.

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