Los Actos del Lobo

Posted on 19 marzo, 2011

8



– Mis acompañantes en este viaje melancólico por entre los senderos desconocidos senderos de los malditos por la magia de la licantropía, les doy las bienvenidas mis más calurosos saludos. Mi nombre es Héctor, y seré su anfitrión en esta hora oscura.

>> Como ya sabrán, soy el protagonista de El Diario del Licántropo, a pesar de todo lo que lloriquee cierto mosquito superdesarrollado.

– ¿¡Qué acaba de decir el peluche amorfo!?

– Nada, sólo que por más que hagas pucheros yo soy el centro de atención. No es mi culpa que al jefe no le caigan bien los adictos a la “sangría”.

– ¡Por qué no arreglamos esto con los puños, cursi bola de pelo!

– Cristo, William, no te puedo dejar solo ni por un momento, nada más me falta cambiarte los pañales para ser tu madre.

– ¿Y es que acaso no disfrutaste de nuestra larga y privada temporada juntos?, porque, por mí parte, me resultó “delicioso”…

– ¡De… deja de decir tonterías!, la próxima vez que necesites beber mi sangre, porque te involucraste en algún tipo de accidente estúpido y peligroso, te voy a dejar tirado en un bosque para que te cenen los lobos.

– ¡Duele!, Isabel, no me jales de la oreja enfrente del cachorro, me haces ver mal.

– Es increíble, puedes atravesar una pared de cemento sin problemas, pero no aguantas que te tiren de la oreja, que debilucho.

– Menos mal que ya se fue esa plaga. Francamente, Guillermo, no sé cómo los soportaste tanto tiempo. Pero en fin, ya que no están los estrobos, voy a continuar con mi anuncio.

>> Verán, en un impulso, ocurrido en un lapsus zombie, nuestro amo y señor, Guillermo Salazar, el regente de nuestros destinos, tal cual como está escrito en la nota que me mandó a leer, ha decidido, por lo aburrido que se encontraba ese sin oficio, crear cinco actos especiales en conmemoración del final que cada acto o parte del espectáculo en el cual yo actuó.

>> ¡Eso ya lo veremos!, la nunciar estrella de Guillermo soy yo, William Knight Valerius. Y exijo que me saquen del abandonó al que me han obligado a estar y por el cual lloran mis fanáticas. Descuiden niñas, su símbolo sexual regresará con ustedes.

– Por el amor de Satanas, William. Ya me estoy hartando de que cada vez que hacemos un anuncio tu vienes y lo interrumpes. Sabes una cosa, si no fuera porque eres vital para la continuidad de la saga, te pondría a limpiar letrinas el resto de tu vida, y eso que eres inmortal.

>> Por favor, Isabel, llévate a este ridículo antes de que pierda la paciencia.

>> Como ya todo ha sido dicho, no retiramos. A toda maquina, a por la justicia.

– ¿Qué tiene que ver la justicia con todo esto?

– ¡Cállate, Héctor!

 

Anuncios
Posted in: Divagaciones