Tormenta Oscura

Posted on 31 julio, 2010

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Mis queridísimos lectores hoy les traigo una historia que francamente me ha encantado. Se trata de la historia escrita por Roberto y que a partir de ahora será publicada en su blog Tormenta Oscura. Le dije que no publicaría su historia en mi blog, por la sencilla razón que tiene un super genial blog, que yo le hice, para que pudiera desatar ahí sus locuras. Las reglas son: un desquiciado por blog, y el de esté ya esta ocupado. Si más que decir les dejó con una imagen del juego Assasin Creed 2 y el prólogo de Roberto, a quien desde Crónicas Nocturnas le deseo lo mejor.

La noche cubría la ciudad, y una feroz tormenta dejaba caer su furia en el cielo nocturno, pero ni la inconmensurable fuerza de los truenos se comparaba al revuelo y dolor que albergaba el corazón de cierto hombre. En la azotea de uno de los rascacielos más altos de la ciudad se encontraba esta persona, impasible ante la fuerte lluvia que golpeaba su cuerpo, mirando al vacio perdidamente. Su vestimenta era de un color oscuro de pies a cabeza, el cabello negro azabache le llegaba un poco mas debajo de los hombros, y una espada curva descansaba sobre su espalda. Un profundo dolor se apreciaba en sus ojos.

A sus espaldas una alta figura apareció de la nada, una túnica grisácea cubría su cuerpo entero, incluido su rostro.

– No estoy de humor para pelear…-  dijo el hombre vestido de negro sin siquiera dignarse a voltear.

– No vengo por ese motivo Montague, vengo a hablar únicamente- contestó el hombre de la túnica.

– No tengo nada que hablar contigo, ustedes se la llevaron! Ustedes me quitaron lo que mas amaba en este mundo, incluso me quitaron el deseo de pelear, me quitaron mi vida…-

– ¿Qué dirías si te dijera que nosotros no tuvimos nada que ver con la muerte de tu amada?-

– Diría que mienten- dijo Montague volteando por primera vez a ver a la figura encapuchada con la que hablaba, su cara reflejaba agonía.

– ¿Y qué dirías si te dijera que, aunque nosotros no la matamos, podemos traerla de vuelta?-

– No pueden, he agotado cada recurso, consultado cada rito y tecnología existente y no he logrado traerla de vuelta!  Simplemente no es posible, lo mejor que puedo hacer es morir para unirme con ella…-

– Tristes palabras joven Montague, sin embargo nosotros tenemos la solución a tus problemas-

– No puedes tentarme, eres mi enemigo, eres enemigo de todo en lo que creo- dijo Montague mostrando indignación y furia en su rostro.

– Esa no es mi intención joven amigo, solo era un simple comentario, y como te aseguré previamente mi intención no es iniciar ninguna belicosidad así que me retiro- contestó el hombre de la túnica mientras caminaba lenta y tranquilamente hacía el borde del rascacielos.

– No me llames amigo- fue la respuesta cortante de Montague

– Solo digo Montague, que si en verdad la amaras agotarías hasta la última posibilidad, hasta el último recurso con tal de recuperarla, pero en fin…si cambias de opinión sabes dónde encontrarnos- y dicho esto el encapuchado camino hacia atrás sin quitar la vista de Montague y en un ágil y sencillo movimiento se dejó caer hacia el precipicio.

La respuesta de Montague fue en un rápido movimiento acercarse al borde del rascacielos, lo que vio le dejó asombrado:

–  No está… desapareció…- murmuró atónito mirando al vacio.

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