Episodio Cuatro: La Base Lunar Prometeus

Posted on 28 mayo, 2010

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A primeras horas de la mañana Danny fue despertada por las palabras amplificadas de un hombre desde un altavoz.

– Todos los participantes en el proyecto Nashira favor de reportarse en el comedor principal de la nave para recibir nuevas instrucciones – anuncia el hombre, Danny se pone una almohada sobre la cabeza pero aun así lo escucha – presencia es obligatoria, como también el uso de los relojes de muñeca que se les dio, más noticias en el desayuno.

Muerta del sueño Danny pone los pies en el suelo, se durmió a las tres de la mañana por la emoción y los nervios, de muy mala gana y pensando en vulgaridades que nunca tendría el valor de gritar en voz alta, que es lo que desea hacer justo ahora. Atzuya, el lado más atrevido y viseral de su conciencia de su conciencia esta alborotada e irritable.

– ¡Más les vale que sea algo importante! – grita la otra personalidad de Danny mientras ella se viste con los parpados casi por completo cerrados, los ojos le arden y pican, pese a todo eso ella esta lo suficientemente lucida como para sentir que luego de ese anuncio muchas cosas van a cambiar en su vida.

Mira en su escritorio y se encuentra con bonito reloj plateado, de eso era de lo que debió estar hablando el locutor, apenas lo mira más de cerca le fascina y sin mayor reparo se lo pone. Se le ve tan sobrio y tecnológico que no pudo dejar de mirarlo hasta que salió de su cuarto, justo cuando se dio cuenta que no tenía ni la menor idea de como llegar al comedor… o algún otro lugar de la nave.

El Nimbus es tan grande y Danny tan pequeña en comparación que le tomó más o menos quince minutos darse cuenta que estaba completa e indudablemente pérdida. Por suerte en el momento justo en el que iba a entrar en pánico se topó para su suerte con un pequeño grupillo de soldados que ella siguió a lo lejos. A los pocos minutos y tras abrirse una puerta automática llegó ha al amplio, sobrio e imponente comedor principal del Nimbus.

Intimidada, tanto por el sonido de la multitud como de su apariencia que resulta aterradora en el mejor de los casos, ella se sienta sola en una banca desocupado perdido entre la multitud de personas que gritan y hablan.

– ¿Puedo sentarme?, todos los demás puestos están ocupados – dice un joven desde atrás de Danny, ella se da la vuelta y ve que es aquel muchacho que se topó en el hangar.

– Claro… ¿tú también eres uno de los nuevos, esos con el gen? – pregunta Danny si saber ciertamente que decir, nunca ha sido muy elocuente y menos con los extraños, el joven que no debe tener más que 17 años se sienta a su lado.

– No, yo no soy tan especial – contesta él – soy aprendiz de ingeniero, soy el que evita que todos aquí nos muramos… el secreto esta en ajustar bien todas las tuercas.

Danny se río, más por educación que por otra cosa, en realidad no le hizo la menor gracia… por otro lado Atzuya estaba que se destornilla de la risa y diciendo tantas frivolidades absurdas que a Danny simplemente se le ruborizaba el rostro de escuchar semejantes tonterías.

– Enserio, entonces debes saber como funciona todo en la nave, ¿verdad?

– Más o menos, pero no se lo digas a nadie – dice en susurros el joven.

– Bien… por cierto – agrega Danny – ahora que lo pienso, ¿Cómo se supone que estamos parados aquí?, ¿no se supone que estamos en el espacio?

– La respuesta es muy sencilla y es… – dice el muchacho, pero es interrumpido por una alarma.

-“Código azul tres” – repite una y otra vez los altoparlantes en cada esquina de la habitación, ahogando todos los demás sonidos en el comedor.

El joven se levanta y se encamina hacia la puerta.

– Espera… ¿Qué pasó? – pregunta Danny.

– Vamos a la luna, te sugiero que busques una cámara – responde el joven dándose la vuelta y caminando de espalda – por cierto me llamó Giaccomo… Mi auguro quindi che vediamo… o mejor adiós.

Y sin más se fue, por el reconfortante calorcito en su rostro Danny supo que se había ruborizado. Se quedo mirando a la puerta y tocándose la mejilla con la punta de los dedos varios minutos hasta que un anuncio por parte de los altavoces le regresa a la realidad.

– Todos los miembros del proyecto Nashira diríjanse a las naves de transporte en el puerto Nº 5, dentro de poco llegaremos al espacio de la Base Lunar Prometeus – comenta la voz dejando la sala en un silencio expectante, que luego se transformó en vítores y aplausos que retumbaron por todos lados, al parecer solo Danny y uno que otro en la sala se sentía confundido.

Todos se fueron a toda velocidad del comedor, así que Danny no tuvo otra opción que seguirlos, con unas tostadas y un vaso de leche en la mano, a final de cuenta no ha podido desayunar y tiene hambre. Comió a toda prisa y dejo el vaso donde mejor pudo antes de trotar sobreexcitada en persecución de la masa alborotada.

A los pocos segundos llegó al que reconoció que era el puerto por el que había llegado. Filas de pequeñas naves parecidas a capsulas eran abordadas con todo orden por la muchedumbre. Danny se incorpora en una fila y sin tiempo que perder entra en una capsula, junto con una decena más de jóvenes, ninguno de ellos parecía mayor de los quince años. La puerta se cerró.

Danny se sentó en una esquina mientras que los demás parlotean y hablan, muchos emocionados y uno que otro algo asustado.

– ¿Para qué querrán que vayamos esa base lunar como se llame? – pregunta una joven de cabello rubio y ojos verdes tomando un brazo de un muchacho de cabello color paja, él hace contacto visual con Danny, pero ella desvía la mirada de inmediato.

– No tengo la menor idea – contestó otro joven, parecido a un árabe. Danny no pudo evitar sorprenderse por que todos en esa capsula hablaran en perfecto español, sin el menor rastro de acento.

– Debe ser para entrenarnos, creo que me tocara limpiar los inodoros – comentó el joven aprisionado por el tierno abrazo de la muchacha rubia, que ahora apoya la cabeza en el hombro del joven – me fue asquerosamente mal en esa prueba, casi que les faltó que era un subnormal.

– Que mal hermano – suelta un joven con los ojos achinados – ¿entonces como le hiciste para que no te regresaran a la tierra?, he oído que los que no pasaron el examen fueron devueltos a sus casas.

– No sé, supongo que me vieron darle una paliza a un par de bravucones – contesto, los ojos de la muchacha ahora destellaban en admiración, cosa que le produjo un leve dolor de estomago a Danny, ¿acaso no puede ser un esteriotipo más claro de una rubia descerebrada?, pensó.

– ¿Y a ti cómo te fue en la prueba? – le pregunto una chica que se había mantenido en silencio hasta ahora a Danny. De inmediato todos los ojos apuntaron a Danny, ella acomodó en el asiento, no creo que tenga que decir que se sintió algo incomoda, mas dijo.

– Bueno, bien… creo que me fue bien – su voz fue seguida por un sonido de engranajes gigantes girando y por el extraño sentimiento de cómo la pequeña capsula se eleva por los aires y salía disparada fuera del Nimbus, hacia el inmenso vacío del espacio.

Al los pocos minutos vuelven a sentir como la nave se posa en el suelo, la escotilla se abre y todos salen. Los ojos de todos y en especial los de Danny se maravillan al ver que sobre sus cabezas posa un enorme domo traslucida que deja ver al espacio, el suelo blanco y destellante de la luna y mas allá una enorme esfera azul veteada de blanco: la tierra.

Danny siente como si pudiera estirar la mano tocar a esa esfera, a ese lugar, todo se ve tan hermoso… el universo esta lleno de belleza y ahora es que se da cuenta que esta asomándose apenas la punta de iceberg.

NOTAS: Como lo prometido es deuda aquí esta otro capi de las aventuras de Danny, al principio este se dedicaría a una súper genial carrera, pero me decidí por cambiar el centro de operaciones a la luna… sorry Arwen.

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