Capítulo XXX: Pacto entre los Malditos

Posted on 1 abril, 2010

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Prologo: Este es el capítulo XXX, lo que hace que tenga que hacer varias aclaraciones antes de empezar con el relato.

La primera es que, como en el resto de mis escritos, dejo a un lado las escenas de sexo explicito, ya hay demasiada porno en el Internet como para que me les una.

La segunda es que ya solo faltan 20 capis para que Crónicas Nocturnas I: La Maldición de la Sangre llegue a su fin. Como siempre atenderé a todos comentarios, reclamos o sugerencias, como también espero que disfruten este capi.

– Creo que no voy a entender los que estas diciendo si en efecto no me cuentas tu historia – dice Isabel sintiendo con la brisa entra de la ventana abierta del carro en movimiento y despeinando su larga cabellera castaña.

– Supongo, pero por favor no hagas preguntas tontas – contera Sophie mirando a Isabel con sus bellos pero profundos ojos verdes – te vas a encontrar con una cruce… hazme el favor y tómalo – agrega sin quitarle los ojos de encima, Isabel al principio no le cree pero a los dos segundos se consigue con un paso peatonal y una carretera bien asfaltada, para variar – te lo dije, ¿no te resulta molesto siempre tener la razón?… porque a mi si – agrega al mirar la cara de estupefacción de Isabel – sigues ese camino llegaras a una especie de posada de campesinos, uno de esos lugares pintorescos de Francia, no sé tu pero a mi se me antojan un buen baso de jugo de naranja y quizá un estrudel, que bueno que la cocinera es de descendencia alemana.

Isabel no hizo ningún comentario al respecto, se dijo en sus pensamientos.

“No lo creeré hasta que lo vea”.

– ¡Deberías pobrar este estrudel de manzana, esta para morirse! – comenta Sophie con completa fascinación y alegría mientras come su postre en una de las mesas de madera de la posada que ella predijo – Helga podría traerme otro estrudel, pero esta vez de fresa… gracias, eres un amor – agrega dirigiéndose a una corpulenta mujer de marcadas raíces germanas – ¿Cómo esta tu schnitzel?

Al ordenar Isabel pensó que un schnitzel sería una especie de postre o helado, pero no, es un filete de ternera frito. Aun así el hambre le hago tras mirar varios segundos el plato con cautela.

– En realidad muy bueno – contesta Isabel sorprendida de buena manera por el sabor de su platillo – aunque no es un plato típico de Alemania… creo que es sueco.

– Eso no es importante, mientras que la querida Helga sea la cocinera siempre estará impregnado del encanto del Oktoberfest – agrega Sophie al terminar su postre, luego hace una mueca. Aunque sabe por que el de la mueca Isabel no tiene ganas de hablar de la apariencia de una cantinera.

– ¿Cómo es que supiste que este sitio estaba aquí? – pregunta Isabel todavía sorprendida por encontrar este lugar perdido entre la campiña – ¿usaste tus poderes de clarividencia?

– Claro que no, como dice mi prima “la adivinación no es más que un fraude para los idiotas crédulos” – contesta Sophie – no es una sita textual, pero ese es más o menos el mensaje, mensaje que yo comparto.

– ¿Ahora si podemos hablar sobre lo de… tu sabes? – pregunta Isabel luego de tragar un generoso trozo de su platillo.

– Por supuesto, mientras que esperamos mi segundo plato puedo comenzar contándote la relación de… digamos magia con el mundo, te prometo que te sorprenderás – explica Sophie poniendo los codos sobre la mesa – para comenzar olvida toda esa basura de que la magia es imposible, que los magos son invenciones y que solo existen en los libros sensacionalistas de una escocesa.

– De acuerdo – espeta Isabel.

– La magia, lo místico, lo sobrenatural esta tan afianzado en tantos momentos y lugares de al historia que ya forma parte de un todo – continua Sophie en un tono serio que casi no parece a la joven alegre y chispeante que Isabel conoció hace pocos minutos – míralo como un Yin Yang, dos partes completamente opuestas que mantienen la estabilidad.

>> La ciencia y la magia son como el caos y el orden, el polo positivo y negativo o como un estrudel y crema batida… lo que me recuerda que Helga se esta tardando.

– ¿Podías concentrarte? – exige Isabel entrando enrte desesperación, esperando las respuestas que ahora le urgen.

– Perdón, estoy divagando – se disculpa Sophie haciendo un ademán despreocupado – como te iba diciendo el misticismo es una parte tan relevante para la humanidad como la escritura o la matemática.

– Eso es imposible – exclama Isabel en voz baja.

– ¿Por qué piensas de esa manera? – pregunta extrañada Sophie – ¿Quién te dijo que la magia y la ciencia son dos artes irreconciliables?

>>Hace cincuenta años se descubrió que no solo existía el alma en los humanos, si no que también se supo su peso exacto… y es este – agrega, saca de su bolsillo dos pequeñas monedas de cobres que pone en el mero centro de la mesa. Isabel se les queda mirando mientras que Sophie continua con su apasionado discurso – esa forma de pensar que lo natural y sobrenatural es una mentira que impusieron los pensadores de la Ilustración para evitar ser quemados vivos.

>>Por miedo a la inquisición un filosofo y científico Británico pacto con el papa que mientras sus investigaciones no atentaran o se inmiscuyeran con lo metafísico ellos no se meterían con ellos. Ese fue un error falta, el misticismo esta tan presente como el aire que respirar, el mundo seria completamente diferente.

– Bien… suponiendo que tienes razón en eso, ¿Cómo es que hacen…?

– ¿Qué?, ¡Magia! – exclama con una voz innecesariamente alta, cosa que alarmó a Isabel que hizo señas para que se callará – ¿Qué pasa contigo?, estamos prácticamente solas, además no creo que alguno de esos campesinos ebrios tengan ganas de escucharnos – agrega, Isabel mira tras de su hombro y, en efecto, ellas están completamente solas, a no ser que cuentes como personas concientes a dos taciturnos campesinos que beben sus cervezas de forma apática.

– ¡De acuerdo!, ¿Cómo hacen magia? – pregunta Isabel malhumorada y medio levantada de su silla mirando a Sophie con rabia, cosa que ella no le presta no la menor atención.

– Gracias al aura – contesta la hechicera, Isabel se vuelve a sentar – todos los humanos… mejor dicho, todo ser viviente posee un aura, cosa que no es más que una especie de proyección del alma misma.

>> Esa aura puede manipularse, conducirse y hasta transfigurarse – continua explicando Sophie obteniendo el total interés de Isabel – como en los estados de la materia, el aura es la energía elemental que hace a la magia posible. Muy pocas personas son capaces de manipularla solo con el talento natural, toma años de entrenamiento y aprendizaje poder manipular la energía casi ilimitada del aura.

>> Supongo que sabes que es un poltergeist, ¿o me equivoco? – pregunta Sophie.

– Si, claro que lo sé… son fantasmas – contesta Isabel, esta debe ser una de las pocas cosas de las que puede estar segura desde que conoció a William, cualquier cosa extraña y sobrenatural debe ser totalmente cierto.

– En eso te equivocas – agrega Sophie mirando tras de su hombro, hacia la puerta que lleva a la cocina de la posada, de seguro esperando si segundo platillo. Ella debe de ser una de las personas… más peculiares que Isabel a conocido – lo poltergeist no tienen nada que ver con los fantasmas, lo que no quiere decir que estos no existan.

– ¡Entonces existen los fantasmas! – exclama Isabel, semejante revelación hace que se le erice los bellitos de la nuca.

– Nunca dije una cosa semejante – aclara Sophie volviendo a mirar a Isabel – aunque no suena imposible en estos días. Un alma, al menos en teoría podría quedar atrapada en algún lugar al que la persona se sentía muy encariñada, o por lo menos algunos residuos del alma.

>> Pero eso se lo deberías preguntar a Jane, ella es más ávida en esos temas… por cierto eres casi como su gemela malvada.

– Seguro que si, pero me gustaría que continuaras hablando de los fantasmas o los no-fantasmas – espeta Isabel, es tan frustrante que Sophie se disperse.

– Ah, si, lo siento… como te iba diciendo los llamados poltergeist no son obras de fantasmas, la verdad es que son manifestaciones del aura… explosiones mágicas, así les decimos – explica Sophie – es curioso que en casi todos los casos en que se identifica la actividad poltergeist sean es casas donde viven al menos un adolescente.

>> Lo que ocurre es que en la adolescencia los cambios físicos producen cambios en la mente y por extensión en el alma y el aura, cosa que provoca manifestaciones sobrenaturales de distinta índole, esas manifestaciones son incontrolables en todo sentido. La única forma de apaciguar esas explosiones es suprimir la causa de la tensión que sufre el joven, por suerte suelen ser trivialidades como las novias, la sexualidad y el descubrimiento de la identidad. Con un buen psicólogo y algo de terapia las mesas dejaran de volar por todas partes.

– Eso suena… interesante – espeta Isabel mirando a sus rodillas, ¿lo que le causa semejante impresión es el hecho que los problemas de los niños produzcan semejantes daños o que algo que suena tan improbable, tan imposible, tan fantástico puede ser cierto?, ya debería estar acostumbrada a recibir ese tipo de información que antes le resultaba impensable aun no se acostumbra a pensar que todo lo que ella sabia y daba por hecho es una completa mentira.

– ¿Tan ciega he estado? – se pregunta en los pensamientos.

– No tienes por que reaccionar así, sé que puede ser difícil digerir una noticia semejante, pero cuando aceptases viajar con William ya no habría vuelta atrás – dice Sophie – en todo caso es mejor saber la verdad, por más absurda que esta sea a seguir viviendo en la ignorancia. Como un gran escritor dijo una vez:

“La única diferencia entre la realidad y la ficción es que la ficción debe ser creíble.”

>> Lo único que puedo decir es que no es tu culpa el haber sabido – agrega la hechicera haciendo que Isabel levante la mirada – todo esto de mantener a los magos ocultos y estar en el campo de lo oculto es obra del Pacto.

– ¿Pacto? – pregunta Isabel.

– Parece que William no te contó sobre el Pacto de los Malditos, ¿Qué otras cosas te habrá ocultado? – se pregunta Sophie haciendo que Isabel sintiera dudas sobre el vampiro, pero solo por un instante – la historia es la siguiente:

>> Hace ya más de quinientos años, durante lo años de la Inquisición los vampiros estaban en pleno auge en todo Europa, las plagas, la hambruna, el oscurantismo, sin duda la Edad Media fue una de las épocas más terribles de la historia.

>> Lo magos y licántropos eran perseguidos y algunos de ellos capturas para morir de formas espantosas no si antes sufrir como si estuvieran en el propio infierno, aunque la gran mayoría escapaban y se refugiaron en los bosques de Francia y Alemania. Todo era parte del maquiavélico plan del Rey del Terror, si controlas la cabeza de la sociedad el resto del cuerpo hará lo que tú ordenes.

>> En un abrir y cerrar de ojos los reyes y autoridades católicas de toda Europa fueron manipulados por los vampiros para cazar a todos sus adversarios sobrenaturales en la Guerra Nocturna. Luego, para no crear sospechas sobre sus intenciones esos malditos chupasangre fueron a por las autoridades que controlaban la Inquisición y como dicen, el resto es historia.

– ¿Me estas diciendo que los vampiros controlaron las mentes de los obispos inquisidores y a los reyes católicos de toda Europa? – pregunta Isabel anonadada.

Las puertas de la cocina se abren y Helga sale con el estrudel de Sophie que coloca en su mesa, sin decir palabra la alemana vuelve a la cocina.

– No necesariamente, solo piénsalo por un minuto – comenta Sophie tomado un tenedor y moviéndolo de un lado a otro mientras continúa hablando – si tomas un puñado de personas temerosas, ignorantes y que solo se sienten seguras por tener una simple cosa, un solo valor en común sabrás que se vuelven violentas e irracionales cuando los únicos que le da ese sentimiento de seguridad y libertad se ve amenazado.

>> Las personas son capaces de hacer cosas horribles Isabel, lo quieras o no, solo hay que darles el incentivo adecuado.

Isabel se queda en silencio total, mientras, como si nada Sophie come su postre.

– ¿Cuál fue el incentivo que uso Baphomet? – preguntó por fin Isabel al cabo de un rato, con más miedo a descubrir la verdad que a la verdad misma.

– Que las brujas y hombres lobo eran los enviados de Satanás – responde Sophie dejando por un momento su plato – ¿no te parecer irónico?, los verdaderos hijos del demonio acusando a los otros de ser los demonios… obviamente que los vampiros no se dejaron ver como tales, pero gracias a su poder de convencimiento lograron que más de 100.000 personas muertas, de las cuales treinta miel eran magos y licántropos, se extermino a los lobos de Europa y algunas de las grandes mentes de la historia fueron castigadas y reprimidas por el solo hecho de mostrarnos la verdad.

>> Claro esta que los vampiros no tienen toda la culpa por ese acto tan criminal – agrega Sophie mostrándose por primera vez molesta – la estupidez de la humanidad nunca estuvo en mayor apogeo.

– ¿Qué paso luego? – pregunta Isabel recordando las palabras de Aramis el día que escapó de Paris – según tengo entendido los Paladines Nocturnos evitaron que las siguieran cazando.

– Al parecer saber más de lo que creía – apunta Sophie analizando con la mira a Isabel – pero no por “es que los magos no afectan a los humanos”, esas son las mentiras que se repiten para no sentirse tan mal.

>> Los Paladines Nocturnos antes de que comenzaran a combatir a los vampiros y demás monstruos eran una especie orden secreta o algo por estilo de los Caballeros del Templo de Salomón, los Templarios… sé que suena como una novela de Dan Brown, pero en esta oportunidad es verdad.

– ¿Ahora que me vas a decir? – pregunta Isabel sintiéndose engañada – qué custodiaban los restos de Jesús o eran lo guardianes del Arca de Noe o el Arca de la Alianza.

– Esas son puras tonterías las que estas diciendo, deberías dejar de leer esas novelas pseudo historias – dice Sophie mirando a Isabel con cautela – pero en algo si acertaste, los que los que serian la Hermandad de los Caballeros Nocturnos si custodiaban un secreto. Lo encontraron en una de sus batallas por el control de la Tierra Santa, algo tan aterradoramente relevante para la subsistencia de la vida como la conocemos que si cayera en manos equivocadas y creo que ya te imaginaras el resto…

>> Y como es de esperar algo tan preciado no podía pasar des apercibido por los vampiros. En un abrir y cerrar de ojos los tuvieron enfrente, cara a cara. La pelea fue una verdadera masacre y casi ninguno de ellos sobrevivió para contarlo.

– ¿Qué paso luego? – pregunta Isabel a la expectativa.

– Los Caballeros finalmente ganaron la batalla, a duras penas, y decidieron erradicar las monstruosidades que plagan la tierra no si antes destruir aquel objeto que hizo que los vampiros salieran del mundo de los mitos y rumores.

– ¿Qué cosa era? – pregunta Isabel intrigada.

– Nadie lo sabe, los sujetos hicieron bien su trabajo – contesta Sophie – pero lo que si te puedo decir que al parecer los vampiros siguen buscando esa cosa, lo que sea que fuera esa cosa.

>> Con el pasar de los años los ahora Paladines Nocturnos se esparcieron por toda Europa, pero les era muy difícil combatir contra los vampiros y hombres lobo mucho más fuertes y veloces. Y es cuando tomaron lo que de seguro fue su decisión más inteligente en más de 900 años de existencia.

>> A cambio de mantenernos a salvo y ocultos, fuera del alcance de los fanáticos rabiosos los Paladines Nocturnos nos hicieron hacer un pacto, el Pacto de los Malditos. Luego de cumplir con su palabra nosotros, los magos les dimos lo único que ellos querían de nosotros, les proveímos de armas, técnicas y maneras más eficientes para matar a los vampiros y variados monstruos dispersos por el mundo.

>> Y así nos gusta quedarnos, solo somos los armeros de los cazadores en su guerra sin fin contra los monstruos que nunca podrán exterminar.

– ¿Por qué no tomar un papel más activo en esta guerra? – pregunta Isabel haciendo uso de toda su perspicacia – ¿no se supondría que a ustedes les interesa el bienestar de los humanos?, al fin y al cabo ustedes son humanos al fin y al cabo.

– Si, pero nosotros también tenemos nuestros propios conflictos – explica Sophie de manera misteriosa – tienes que comprender que al tener un poder semejante también somos victimas de una igual de poderosa tentación. Nuestro deber no es solo mantener el secreto de la magia para protegernos, también nos ocultamos para protegerlos a ustedes a los humanos.

>> Ahora si me lo permites me gustaría comer mi estrudel – agrega de la forma más candida posible, dejando a Isabel pensativa mientras que la hechicera, como si nada disfruta de la comida típica de Alemania.

Notas: Para despedirme quiero dejar clara algunas cosas.

La primera, es que cree una explicación que yo creo satisfactoria para la magia, cosa que lamentablemente adolece los libros de Harry Potter.

Por otro lado la explicación del peso del alma es completamente cierta. Para pobrar si el hombre poseía alma un científico recluto a diez pacientes terminales que recostó en una báscula de precisión milimétrica. A la hora de su muerte el peso de los cuerpos disminuyó lo mismo que pesan dos monedas de un centavo de dólar americano. Hicieron la misma prueba con perros y el peso no vario en nada: Resultados, al parecer los perros no tienen alma.

Los poltergeist los uso por un documental que vi hace tiempo para explicar ese tipo de eventos paranormales y que me pareció muy interesante.

El escritor del que habla Sophia no soy yo, es el inmortal Charles Dikens.

Y por ultimo les aclaró que tanto el estrudel como el schnitzel son verdaderos platos típicos alemanes de los que quise hablar solo por que si. Los espero en los comentarios y los mas probable es que me atrase en los capis… les pido disculpas por eso y que me tengan algo de paciencia, tengo que enfocarme en mi reinicio en la actividad universitaria. Los espero en los comentarios y les sugiero que se suscriban a este blog si quieren saber cuando volveré a publicar.

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