Capítulo XIX: El fin de la “Hermandad de los Paladines Nocturnos”

Posted on 19 enero, 2010

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Blade mantiene su arma lazada mirando a Marina con ojos asesinos mientras que ella lo mira con ojos de perrito.

– Por favor Blade, baja tus armas – dice una voz solmene y profunda que viene de la espalda del cazador. Blade obedece y mira tras de su hombro y encuentra la fuente de aquella voz – creo que llegas tarde.

– Eso parece, Maximiliano – dice Blade mirando al viejo hombre, con barba corta y encanada como su cabello y rostro lleno de finas y arrugadas cicatrices. El hombre esta sentado en un alto estrado en cuyos flancos están sentados tres hombres igual o más ancianos y una mujer que de seguro no supera los cuarenta años; las otras cuatro personas están dos a cada lado del hombre que se llama Maximiliano en escaños más bajos de la tribuna – luego ajustare cuentas contigo. – agrega el cazador al ver de soslayo que se intentaba escapar Marina, frase que causo que a al joven le diera un notorio escalofrío.

– Cazador numero 503, por favor tome asiento – dice el que parece el más viejo de los cinco en el estrado quien esta rezagado en una de las esquinas – ahora se da comienzo a esta “Sesión de Interrogatorio” de “La Hermandad de los Paladines Nocturnos” numero 7795. – agrego el viejo al haberse sentado Blade en una silla colocada a varios metros del estrado justo en el medio de la sala.

Cuando Blade se sentó en su silla fue cuando se dio cuenta que detrás de el están varias gradas repletas, todos los demás cazadores y la tripulación del barco están aquí. Si bien la fama de Blade entre sus colegas era para tomarse en cuenta nunca pasó por su cabeza que todas las personas de la Hermandad estuvieran aquí; la gente pensaría que una asociación secreta de persona que llevan ochocientos años luchando contra las tinieblas tendría cosas más importantes que hacer que observar estos actos meramente burocráticos, pero al parecer ese no es el caso.

– ¿Cuánto tiempo tardara esta porquería? – pregunta Blade sin pelos en la lengua – quizá para ellos no sea así, pero yo si tengo cosas que hacer, bestias que cazar y monstruos por eliminar. – agrego refiriéndose a los intrusos que comienzan a irritarlo.

– Lo que tenga que tardar, cazador. – responde Maximiliano contundentemente – si no tuviéramos este tipo de controles esta organización que lleva casi un milenio defendiendo a la humanidad desde las sombras hace mucho tiempo que hubiera sido descubierta. Ahora, si no tienes más comentarios tan inútiles como estúpidos, ¿nos podrías hablar de tus actividades recientes?

– Para que me preguntas si ya tienes toda esa información, para eso son los informes que tengo que enviarles cada vez que termino con una misión – farfulla el cazador cruzando los brazos. – en esos asquerosos pedazos de papel esta todo lo que tienes que saber. Como libre a un pueblo ignorante de indígenas de Guatemala de una colonia de Lethifods hambrientos antes de que se devoraran a todos sus niños y bebes, o como logre recapturar a la pobre mujer infectada por los licántropos antes de que el antivirus no pudiera revertir los efectos de la maldición… no ya sé – agrega levantándose de su silla acaloradamente y mirando a Maximiliano quien mantiene la expresión insondable – ¡por que no lees cuando con poco más que un cuchillo y un cargador de mi pistola logre apresar a ese quintaped que se logro escapar de la isla Dear! – ante esa última revelación las personas en las gradas emitieron exclamaciones de asombro e incredulidad seguidos de cuchicheos igualmente cargados de recelos que Maximiliano logró acallar con el sonido de su estruendosa voz.

– No creas que no me he dado cuenta de que estas evadiendo un tema, que si bien no empaña el admirable logro con “las mortajas vivientes” o con el quintaped, pero si demuestra que tus habilidades han ido mermando de unos cuantos meses. – dice Maximiliano mirando directamente a los ojos de Blade y viceversa.

– ¿Y que seria eso, poderoso líder de esta Hermandad? – pregunta Blade con desgarrante sarcasmo que al parecer no hace mella en el viejo que continua insondable y determinado.

– El caso del identificado como vampiro llamado William Knight Valerius – dice la mujer sentada en el estrado – nosotros el consejo esta algo preocupado por la aparente capacidad de este vampiro para eludir, la que en años anteriores, eran tus precisas garras; mas tomando en cuenta que ha tomado como rehén a una mortal, que de seguro ya debe estar muerta en el mejor de los casos, su nombre es Isabel Mendoza si los registros no fallan.

– Ella no esta muerta – dice Blade secamente cesando por ahora la guerra de miradas con Maximiliano y volviéndose a sentar – ella ayudo al vampiro a escapar de mí. – otra vez la muchedumbre se alborota y comienzan a susurrarse entre sí.

– Eso es imposible – dice otro de los miembros del consejo aparentemente indignado y sorprendido por tal afirmación – ningún humano en pleno uso de su libre albedrío se ha aliado con un vampiro desde los tiempos de las cruzadas; esa pobre alma debe estar siendo controlada por el vampiro.

– No pude ver ninguno de los síntomas de alguien bajo “el encanto vampiro” en los pocos minutos que pude verla de frente – dijo Blade para contestar al hombre, lo que causo mas revuelo entre la multitud que nadie acallo, al parecer todo el consejo esta igual de asombrado por semejantes revelaciones. – además no creo que el vampiro la mate, en el peor de los casos la transformara; creo que han formado una especie de vinculo, pero esta viva… al menos por ahora.

– Pero ningún vampiro ha mantenido vivo a una posible victima viva por mas de diez días, nunca, en más de quinientos años, que es desde que tenemos registro – dice el único miembro que se había mantenido en silencio hasta ahora como si tratara de razonar como Blade, como si el cazador fuera un niño que creía en monstruos en el armario a pesar de lo que dijeran sus padres – el último caso de un humano que vivió mas de una semana en al compañía de un vampiro fue durante la revolución francesa.

>> Habían capturado a un vampiro de día durante la era del terror, lo engrifaron contra la pared en una cárcel francesa junto a un mortal. No logró escapar esa noche por que sus poderes fueron afectados por la cruz que llevaba en hombre en su cuello que tanto su fuerza como demás poderes se extinguieron.

>>Antes de que cayera la séptima noche, cuando el vampiro estaba al borde de la muerte por falta de sangre, que se llevaron al mortal para ejecutarlo y fue entonces cuando el vampiro logro escapar no sin antes crear una carnicería de la cual solo pudo escapar un soldado que se escondió en la capilla de la prisión.

-Acaso no lo entiendes Blade – dice el hombre para concluir con su relato – esa muchacha fue poseída por los poderes sobrenaturales de los demonios de la noche y ahora debe de estar por terminar su misión sirviéndoles de alimento.

– Con más razones tienen que dejarme ir a buscarla, si lo que dice es cierto aún puede estar viva – dice Blade colocándose de nuevo de pie, pero esta vez en forma suplicante. – si esta viva en algún lado allá afuera solo yo puedo encontrarla. Aunque allá ayudado de manera voluntaria o no al vampiro ella no merece morir.

– Eso es imposible – dice Maximiliano contundentemente teniendo que gritar para que se escuche su voz a través de los susurros de los presentes. – este consejo tiene misiones más importantes para ti que ir en búsqueda de un cadáver. Con esto terminamos este interrogatorio, todos vuelvan a sus labores.

– ¡No me vengas con estupideces Maximiliano, tu ya estas muy viejo para eso! – grita Blade haciendo que se le infle la vena en el cuello – ¡soy el más grande cazador que halla existido, ninguno de ustedes, viejos imbeciles, me puede decir que hacer o que no hacer!

– ¡No permitiré que me hables así! – grito Maximiliano perdiendo por primera vez el control de su expresión que antes are inescrutable – ¡que seas alguien extraordinario no te da derecho a creerte más de lo que en realidad eres! En especial es absurda idea de que eres tan importante para esta organización. – agrega recuperando a medias la compostura mirando con rabia a Blade que hace lo propio.

>>El cazador más grande en la historia de la “Hermandad de los Paladines Nocturnos” fue nuestro fundador, Gabriel Valerius.

– ¡Si, y mira como termino! – reclama Blade – ¡al menos yo he logrado hacer cosas más grandiosas que él y todo manteniendo aún mi especie…!

– Si, ¿pero a que precio? – pregunta la mujer del consejo que mira a Blade con ojos de repulsión – aunque sigas siendo mortal hace años que dejaste de ser humano, al rebasar todos los limites de la humanidad…

– ¡Me convierto en la única persona que puede acabar con los monstruos que nos amenazan! – interrumpe Blade airadamente – ¡La única forma de mantener a raya a las aberraciones que plagan en mundo es siendo tan malos como ellos!

– ¡Ya es suficiente! – grita Maximiliano perdiendo de nuevo el control sobre sus emociones – si en el pasado el consejo ha tolerado tus monstruosos métodos es por el hecho de que funcionan, pero ya es hora que elijas bando, el nuestro o el de los monstruos que tanto te has empeñado en cazar, aun a costa de tu propia humanidad. Mientras elijes este consejo te revoca el titulo y los atributos de un cazador de la “Hermandad de los Paladines Nocturno”, se levanta la sesión.

Los murmullos y demás sonidos en el salón parecieron apagarse ante tal anuncio.

– ¿Cómo te encuentras? – pregunta Marina tímidamente del otro lado de la puerta metálica de la habitación de Blade una hora luego de que el consejo tomara su decisión respecto a él. Al no escuchar respuesta alguna de parte del otrora cazador Marina abre la puerta del camarote.

Al entrar en al amplia habitación que esta amueblada con una cama, un escritorio con una silla que le hace juego y un librero recostado contra la metálica pared; pero esas son lo único que podríamos llamar normal en este lugar. El estante esta repleto de armas de fuego junto con cajas y cajas de municiones que de seguro tienen propiedades especiales, libros con forros de cuero desgastado y con títulos el leguajes arcanos y otros cientos de artículos extravagantes y raros que ningún conocedor del oficio de lo sobrenatural podría jamás imaginar que son otra cosa que recuerdos de tiendas esotéricas. Blade por su parte esta sentado en su cama, sin su habitual abrigo de cuero ni su sombrero, lo único que hace es mirar a la nada mientras que acaricia un colmillo amarillento de cinco centímetros atado a una tira de cuero.

– ¿Estas bien, Blade? – pregunta Marina entrando despacio en el cuarto que esta a media luz. – se que debes sentirte muy mal por lo que pasó, pero el consejo tiene razón. No puedes continuar haciéndote esto… se que lo que le hicieron a tu familia no tiene perdon de Dios, pero ese no es motivo para…

– ¿Recuerdas cuando me diste este colmillo? – comenta Blade pensativamente, al parecer sin haber escuchado en lo mas mínimo las palabras de la joven.

– Como olvidarlo – dijo ella con una leve sonrisa en la comisura de los labios. Ella se sienta en la única silla de la habitación colocándose al frente del cazador para obligarlo a verla – recuerdo que tu me habías salvado cuando estaba en mi primer misión como cazadora. Hubiera muerto si no hubieras matado a ese vampiro.

– Si, hay fue cuando comenzó todo – dice Blade perdido en sus pensamientos, ahora mirando al suelo mientras acaricia el diente – cuando me diste este colmillo de dragón me dijiste que era de tu padre…

– Y que aunque fuera de una cría y que no te protegería de todo, como lo hace uno de adulto, el te defendería de todo lo tenebroso… – le interrumpió Marina pero no consiguió la voz para terminar la frase.

– Como el lo había hecho al guiarte hacia mí – dijo Blade ahora encerrando el colmillo con toda la fuerza de sus manos – ese día termine de dejar de ser humano para convertirme en uno de ellos, el poder fue tan adictivo y me acercó tanto a mi meta que… Maximiliano tiene razón… no soy más que un monstruo que se dedica a matar a los suyos.

Ambos se quedaron en un silencio incomodo por un par de instantes. Por un leve instante Marina tuvo la impresión de que Blade estaba por llorar pero por suerte para ella, pero por suerte su impresión resulto ser falsa. Ella tomo el rostro del cazador que aún no ha soltado el colmillo, con un leve movimiento hizo que la encarara y dijo con voz determinada pero dulce.

– Tú nos salvaste a todos de peligros que ni siquiera logro imaginar, no te culpes por querer liberarnos de los verdaderos monstruos; no hay persona en este ancho mundo que haya sido ni la mitad de valiente y sacrificado que tú… al menos yo pude hacer algo para retribuirte, el colmillo de dragón auque sea te libró de los efectos más dañinos de tus inyecciones. Este puede ser tu nuevo comienzo… ya no tienes que ser solo Blade, el cazador más grande y heroico de todos los tiempos; ahora puedes ser Demis Diderot, un hombre que dio su vida por la humanidad y que ahora busca un nuevo final para su propia historia.

– Te lo agradezco, Marina – dice Blade con la sombra de una sonrisa en su rostro.

– Solo te di un diente con sarro. – responde ella también sonriendo.

– Gracias por recordarme mi nombre, hace años que no lo escuchaba.

– Al parecer los efectos de tu última dosis ya han pasado. – dice Marina con un extraño brillo en los ojos.

– Y más nuca ese veneno correrá por mis venas. – dice Blade con nuevas fuerzas y determinación se levantó del borde de su cama y fue hacia un pequeño refrigerador que Marina no había percatado que estaba ahí. El cazador toma todo el contenido de el mismo, solo habían cinco tubos de ensayo llenos de un espeso liquido café brillante y sin más los rompe tirándolos al suelo uno por uno hasta que quedo solo uno en su mano.

Dándose un tiempo especialmente largo para observar el contenido del tubo de ensayo antes de destruirlo Blade aprieta el estirado recipiente de cristal con rabia.

Las luces de la habitación se apagan dejando el cuarto a oscuras. Blade, gracias a años de experiencia y preparación se acerca a su estante y sin dudar ni un poco acierta al tomar una linterna que enciende de inmediato.

– ¿Qué pasó? – pregunta Marina al ser su rostro iluminado por Blade que toma otra linterna que se la arroja a la joven. Sin darse cuenta el cazador guarda la botellita en su bolsillo.

A lo lejos y muy amortiguado por las paredes metálicas se escucha el aún inconfundible sonido de disparos de una metralleta. Marina observa a Blade con preocupación antes de, junto a él, tomar un par de rifles para la joven y una escopeta con una bayoneta en la punta del cañón.

– Al parecer alguien es muy estúpido o valiente al atacar este lugar. – susurra Marina al salir de la habitación.

– Debemos ir al puente del barco – dice Blade sonando serio y preocupado, pero protector – hay debe estar Maximiliano, debemos averiguar que esta pasando.

Con paso lento asegurándose de estar preparados para lo que pueda venir tanto Blade como Marina utilizan sus linternas para guiarse en los oscuros pasillos del barco. Mas disparos se pueden oír sobre las cabezas de los dos cazadores, en la cubierta, seguido por gruñidos y ruidos asquerosos que Blade interpreto como garras y dientes penetrando la carne humana.

Tan pronto como se fueron las luces en los pasillos regresaron alertando a Blade, a Marina y una cosa que esta a varios metros de los dos cazadores que se quedaron paralizados al ver a ese extraño ser. Frente a ellos hay lo que parece ser un animal de la mitad del tamaño de un oso, si pelo, con la piel oscura y de apariencia muerta y con una cabeza que es una mezcla de perro con dinosaurio.

La criatura parece percatarse un segundo después de la presencia de los cazadores que ellos a la criatura, pero cuando al fin lo hizo se abalanzó contra la pareja con sorprendente velocidad y violencia. Marina estira los brazos de forma defensiva cerrando los ojos al saber que la bestia se proyecta hacia ella; en la fracción de un parpadeo Marina escuchó tres detonaciones y un fuerte golpe que estremeció el suelo.

– Y te haces llamar cazadora de monstruos. – dice Blade con sarcasmo, ella abrió los ojos y con asombro vio el grisáceo humo saliendo del cañón de la escopeta de Blade que esta arrodillado al lado del cadáver inerte de la criatura.

– Al menos yo si tengo el titulo – dijo ella ofendida y a la defensiva, al instante cambio su expresión a asqueada al agachar un poco la cabeza hacia el cadáver –, yo nunca antes había visto un… ¿Qué clase de invención macabra del señor de abismo es esa?

– Es un dip – dijo Blade seriamente, se podría decir inclusive que se ve asustado –demonios espectrales ciervos del señor de abismo.

>> Son perros vampiros, se cree que se originaron en España. Se crean igual que a los vampiros, transmitiendo la maldición a través de una mordida, pero el veneno transforma a estos pobres animales en lo más cercano a un demonio que puede pisar la tierra.

>> Son fuertes, rápidos y solo se siguen por sus insititos que les ordena satisfacer su implacable sed de sangre y muerte.

– ¿Tenia que preguntar? – espeta Marina reprochándose a si misma. Ambos se levantan y continúan por su camino.

Doblan en una esquina y se encuentran, para horror de la joven, otros dos perros demoníacos se percatan de su presencia. En esta ocasión ambos abren fuego contra los monstruos que mueren a los pocos segundos. Blade guiando la marcha pasa por entre los cadáveres sin miedo a diferencia de Marina que intenta no tener contacto con los asquerosos animales.

– A veces dudo que hallas entrado a esta Hermandad por otra razón que no sea la de ser la hija de Maximiliano. – dice Blade mirando al frente. En ese instante el suelo metálico se abrió como una flor dejando entrar a dos nuevos dip que se abalanzan contra Blade quien les apunta, pero al accionar el gatillo nota que se quedo sin municiones.

Antes de que pudiera reaccionar de alguna otra forma una ráfaga de balas le rozó el cabello, impactando de lleno en la cabeza del primer dip mientras que un cuchillo se incrusta en el ojo del otro animal que cae muerto al instante ante los pies de Blade que se quedo sorprendido como pocas veces en al vida.

– Yo no lo creo – dice como si nada Marina sacando su puñal del ojo del dip – ¿te vas a quedar parado como un idiota o vamos al puente? Estamos muy cerca.

Blade sacude la cabeza y le arranca la bayoneta a su arma antes de tirarla al lado de los cadáveres para seguir caminando, ahora escoltando a Marina que guía el rumbo. Doblan en una esquina, apremiados al escuchar gruñidos y arañazos casi sobre sus talones comienzan a trotar, pero en vez de disminuir los ruidos se hacen cada vez más fuertes y cercanos.

El cazador se voltea y de manera instintiva levantó el brozo justo a tiempo para atajar el rifle que Marina le arrojo, caminando hacia a atrás Blade se mantiene preparado para la llegada que ahora se ve inminente de un gran numero de esas bestias espectrales.

Los primeros dips que aparecieron fueron liquidados por Blade sin ningún problema, pero a medida que pasan los segundos y llegan más de esos perros vampiros más se acercan a los dos cazadores.

– ¡Llegamos a la puerta que lleva al puente! – grita Marina, abriendo con algo de dificultad la puerta de metal macizo – ¡mantenlos a raya por unos segundos más!

– ¡Es muy fácil decirlo cuan a ti no se te acabaron las balas! – grita Blade soltando el ya inútil rifle. Palpa en búsqueda de su cuchillo y se encuentra, además de con el cuchillo, con algo… con su salvación: la última muestra del extraño líquido marrón brillante.

– ¿Qué diablos esperas? – le grita Marina, quien ya había pasado por la puerta a Blade. Al darse cuenta que él esta parado observando el tubo de metal que se a poco se acerca al muslo ella se apresura al decir – ¡No lo hagas, volverás a ser un monstruo!

– Adiós, Marina. – susurra el cazador inyectándose la sustancia en el muslo. Una lágrima recorre el rostro de Marina que es empujada lejos de la puerta por Blade que la cierra. El cazador comienza a convulsionar de pies a cabeza, pero aún así manteniéndose de pie y con el cuchillo férreamente sujetado en su mano. El primer dip lo derriba sin ningún esfuerzo, antes de que cayera en el suelo el segundo impacto contra el arrojándolo junto con el primer dip contra la puerta de metal. Cuando parecía que este seria el final de Blade este asesina a las dos bestias que intentaban morder y arañarlo de manera incansable. Con el antebrazo se quita de encima los cadáveres para poder incorporarse.

– Ya van dos, faltan treinta. – piensa en voz alta el cazador antes de lanzarse de lleno a la multitud de perros vampiros que se abalanzan contra él.

Marina por su parte sube lo más rápido que puede por unas oscuras escalera mientras se aleja de los ruidos de la pelea llorando. Llega a otra puerta de metal que abre y se lanza al interior del puente cayendo de rodillas.

Cuando la joven alza la cabeza se encuentra al menos tres tipos diferentes de armas de fuego empuñadas por cinco cazadores que le apuntan directamente a la frente. Maximiliano aparta a los cazadores de ella y la ayuda a incorporarse.

– ¡Gracias a Dios hija mía, estas viva! – dice el viejo líder del consejo abrazando a su hija – ¿Cómo llegaste hasta acá?

– Blade esta abajo, conteniendo a los dip. – susurra Marina inmensamente triste cuando se separa de su padre enjugándose con el dorso de la mano las lagrimas.

– ¿Dips? – dice Maximiliano volviéndose de repente muy pálido – eso significa que… ¡rápido, protocolo 543! Tenemos que replegarnos y destruir esta base con todas las abominaciones que podamos. – ordeno de inmediato con firmeza y determinación tomando de las manos del cazador más cercano un arma. A Marina le entregan una pistola cargada que ella coloca en la cintura.

Los demás cazadores se pasean de un lado a otro del puente oprimiendo botones y palancas en las consolas que controlan el barco en su totalidad.

– Señor, tenemos diez minutos antes de que el buque vuele en pedazos. – dice uno de los cazadores. – no podemos dar la alarma, alertaría a los dips.

– Pero los que estén adentro morirán cuando este lugar estalle – reclama Marina – Blade, y los demás cazadores… ¡no podemos traicionarlos!

– Serán recordados por los que sobrevivan como mártires, héroes que dieron su vida por la causa de la Hermandad. – dice Maximiliano con omnipotencia. Marina retrocede, atónita y aterrada… nunca había escuchado hablar así a su padre, con tanta frialdad al hablar sobre la muerte de tantas personas.

– Blade no es el monstruo… eres tú. – susurra Marina espantada, el labio le tiembla pero agrega – si no vas a hacer nada por salvar a los demás, yo lo haré.

Se da la vuelta hacia la puerta, pero una mano fuerte y firme la atrapó por el hombro haciendo que se diera la vuelta solo para ver que su padre es quien la sujetó y que ahora le dice.

– No me culpes por lo que tengo que hacer, todas y cada una de mis acciones son por el bien del mundo y de esta Hermandad. Hemos luchado por casi diez siglos en las sombras contra todo lo oscuro, nos ha costado miles de muertes y grandes sacrificios, y este no es más que otro sacrificio que hay que dar para ganar esta guerra.

– Entonces no me culpes por lo que yo tengo que hacer. – dice Marina secamente. Sin realizar ningún esfuerzo se quita la mano de Maximiliano de su hombro, se da la vuelta y sale por la puerta por la que entró la última vez sin siquiera vacilar en lo mas mínimo.

Cuando llega a la puerta por la cual se separo de Blade se da un minuto para respirar y preparar su pistola antes de abrir la puerta esperando ver al cazador empapado en sangre pero vivo entre una montaña de cadáveres. Al intentar abrir la puerta esta solo se entreabrió, a pesar que Marina empleo todas sus fuerzas, se escurre con dificultad por la puerta y es cuando descubre la causa de que la puerta estuviera atascada: el cadáver de un dip esta atravesado en el suelo evitando que se abriera la puerta en su totalidad.

Lo único que se encuentra Marina al regresar por el pasillo son decenas de cadáveres de esos perros malditos apilados y esparcidos de formas extrañas, testigos de la férrea batalla y habilidad de Blade.

Con ambos brazos sujeta su pistola para mantenerla firme a la altura de su pecho, lista, prevenida para cualquier persona que se encuentre entre ella y el cazador que al maldecirse a si mismo los salvo a todos.

– ¿Blade? – repite una y otra vez la joven mientras se adentra más y mas en la nave. Tras abrir su cuarta puerta llega a al sala de maquinas.

Los susurros de una pelea es lo que la atrae, esta muy conciente en que tiene muy poco tiempo y que si no logra encontrar pronto a Blade tendrá que dejarlo… no, esa no es una opción para Marina. El salón, del tamaño de una cancha de fútbol, esta repleto de maquinarias aparatosas y que despiden ráfaga tras ráfaga de vapor blancuzco que la despeina, la sala en su totalidad esta iluminada únicamente por unos extraños bombillos que despiden una parpadeante luz rojiza.

Con cada paso que da por el puente, que es lo único que evita que caiga hacia la maraña de maquinas, los ruidos de la pelea se hacen mas y mas fuertes; ella apresura el paso, dobla en una esquina y observa como Blade destaza a un perro espectral. Al caer el cuerpo del demonio al suelo ambos cazadores hacen contacto visual por menos de lo que dura un parpadeo pero es suficiente para que Marina note como la expresión de ira de Blade cambia a un terror que va más allá de lo describible.

– ¡No! – grita una vieja voz, la voz de Maximiliano. Marina se da la vuelta y ve a su padre encarar sola a un hombre vestido de negro, de estatura media y ojos escarlata como su barbilla manchada de sangre: un vampiro.

Maximiliano descarga su arma en el pecho del vampiro pero el monstruo haciendo gala de su velocidad sobrenatural para con sus garras, mas parecidas a zarpas de leon a uñas de humano, atravesar el pecho del viejo cazador.

– Viejo estúpido. – dice de manera despectiva el vampiro arrojando a un moribundo Maximiliano a varios metros de distancia. Marina lanza un grito desgarrador, por su parte Blade sin vacilar se enfrasca en combate contra el vampiro, haciendo que se alejen de la joven cazadora que deja caer su pistola presa del dolor.

Marina se acerca al cuerpo de su padre con las manos tapándole la boca, evitando que grite desconsoladamente, y con las piernas temblándole. A estar a escaso medio metro de su padre se deja caer de rodillas y se arrastra hasta que llega a una distancia suficiente para encerrar la mano del viejo entre las suyas.

– Padre… por… ¿Por qué? – es lo único que puede decir la joven quien mira con lagrimas en los ojos al rostro pálido de su padre y a sus ojos igual de fuerte que siempre. La sangre de Maximiliano comienza a escurrirse sobre las rodillas de Marina, pero a ella no le importa, solo esta sosteniendo con todas sus fuerzas las manos de su padre que milagrosamente se mantiene conciente.

– No me culpes por lo que tuve que hacer… nunca nadie podrá decir que tuvo una mejor hija – dijo Maximiliano, antes de poder decir cualquier otra cosa comienza a toser sangre, de la cual unas escasas gotas llegan a las mejillas de Marina – tenias razón, espero que puedas perdonar a este viejo estúpido… solo faltan cinco minutos… te veré del otro lado de la río Estigia.

Y así murió Maximiliano. Marina se recuesta sobre el cuerpo de su padre y comienza a llorar con todas sus fuerzas manchándose así aún más la ropa de sangre. El ruido de metales retorciéndose y abollándose es lo que la regresa a la realidad. Se levanta tras cerrarle sin ceremonia los ojos a su padre.

– Te veré algún día, padre. – susurra Marina antes de tomar su pistola. Corre hacia donde están Blade y el vampiro que mato a su padre – ¡Blade tenemos que irnos, este barco va a explotar! – agrega al encontrar al cazador enfrascado en un combate entre iguales contra el vampiro que parece que tiene las que perder.

– ¡No presiones! – logra decir Blade. Con un rápido movimiento de su cuchillo logra atravesar el corazón del vampiro que se deja caer. Sin perder tiempo toma al vampiro y lo arroja contra el casco del barco al final del pasillo en donde están. Con una serie de golpes inmensamente fuertes y veloces logra abrir un hoyo en el caso por el cual lanzó el vampiro antes de salir por el mismo – ¡si no quieres morir sígueme!

Marina obedeciendo sin pensar salta hacia el hueco en el fuselaje que la lleva fuera del buque. Lo siguiente que ella supo fue que caía de lleno en el agua solo para un segundo después ser sacada de la misma por Blade, el cazador la recuesta en el muelle. Cuando Blade se aleja Marina se da cuenta que sus nudillos le sangran.

– ¡Si valores en algo tu vida monstruo, me dirás lo que quiero saber! – grita el cazador al vampiro que no hace mas que reírse aún con el cuchillo clavado en el pecho – ¿Qué planea Baphomet con todo esto? ¿Qué planean los vampiros al declararle la guerra a los cazadore? ¡Habla, habla, habla maldito!

– Pronto se unirán la cruces y el señor del abismo regresara – es lo único que el vampiro logra decir antes de reír de forma maniática hasta que murió un par de segundos después.

– ¿Qué haremos ahora? – pregunta Marina, quien había escuchado el interrogatorio de Blade atentamente pero con desgana.

– Nada, este es el fin de “La Hermandad de los Paladines Nocturnos” – dice Blade mirando con desprecio el cadáver del vampiro. Sin quitarle la mirada al cuerpo Blade se lenta, en ese preciso instante el cadáver se convierte en cenizas que esparce la brisa salina – si atacaron el cuartel general los vampiros también debieron encontrar y asaltar nuestros demás cuarteles en todo el mundo… ya no hay nada que hacer.

– ¡Eso no es cierto! – grita Marina poniéndose de pie y caminando hacia Blade que se queda inerte – ¡aún pueden haber personas adentro, queda tiempo para buscarlos! ¿si nosotros sobrevivimos por que los demás no?

– No encontré a nadie más con vida, todos fueron asesinados por los dips y otros tres vampiros que los controlaban – dijo Blade sin querer mirar a Marina – no creo que sea muy diferente en Berlín, Madrid, Tokio, en ninguno de las logias de la Hermandad.

– ¡Es imposible, no digas mentiras, no mientas! – grita Marina desconsolada golpeando con los puños el pecho de Blade que no hace nada por defenderse – tenemos que encontrarlos, reagruparlos… hay que hacer algo…

– ¡No lo entiendes, no hay nada que podamos hacer! – exclama de repente el cazador atajando las muñecas de Marina a quien empuja para atrás mientras el le da la espalda – ¡por fin ocurrió, novecientos años de guerra contra ellos y ellos ganaron, la humanidad esta acabada! Todo esta perdido.

– Eso es mentira – dice Marina mas calmada rodeando a Blade para poder mirarlo directamente a los ojos – aún estas tu, Blade, el mas grande de los cazador que jamás haya existido… tu puedes hacer algo.

Completamente de improvisto Marina se pone de puntillas y le da un pequeño beso en los labios a Blade que retrocede un par de pasos. Ambos se quedan en silencio lo que para Marina pereció ser una eternidad.

– Adiós Marina, ojala ambos podamos encontrar lo que estamos buscando. – dijo Blade quien lanzo a la joven hacia las fría aguas de puerto. Apenas el cuerpo de la cazadora toco la superficie del agua una inmensa bola de fuego lo envolvió todo a un radio de doscientos metros a la redonda: el barco había explotado.

Un par de minutos luego, cuando Marina sintió que era seguro salir del agua no encontró por ningún rastro del cazador, pero algo le decía que el no había muerto… y el hecho que no pudo encontrar el auto de Blade solo hizo ratificar su presentimiento.

Notas finales del capítulo:

En este punto espero que todos se esten preguntando… si es que pusieron atención al capítulo ¿que demonios es un Lethifold o un Quintaped?

Y la respuesta se encuentra en el libro Animales Fantásticos Y Dónde Encontrarlos de Newt Scamander, quien no es otra persona que nuestra querida y adorada JK Rowling.

Acontinución les presento las descripciones de estos dos animales del mundo magico de Harry Potter.

LETHIFOLD
(También conocido como «mortaja viviente»)
Clasificación del MM: XXXXX

El lethifold es una criatura que escasea, afortunadamente, y está localizada en climas tropicales. Parece una capa negra, se arrastra por la tierra durante la noche y tiene algo más de un centímetro de espesor, aunque es más grueso si acaba de matar a una víctima y la está digiriendo. El relato más antiguo que tenemos sobre un lethifold lo escribió el mago Flavius Belby, quien tuvo la suerte de sobrevivir a un ataque de dicha criatura en 1782, mientras estaba de vacaciones en Papúa-Nueva Guinea.

“Cerca de la una de la madrugada, cuando por fin empezaba a dormirme, oí un susurro cerca de mí. Creyendo que no serían más que las hojas del árbol de fuera, me di la vuelta en la cama. De espaldas a la ventana, pude ver lo que parecía una sombra negra e informe que se deslizaba por debajo de la puerta de mi dormitorio. Permanecí inmóvil mientras trataba de adivinar, adormilado, qué producía esa sombra en mi habitación, iluminada sólo por la luna. No hay duda de que mi estatismo hizo creer al lethifold que su potencial víctima estaba dormida.

Para mi horror, la sombra comenzó a trepar por la cama y sentí su leve peso sobre mí. No parecía más que una capa negra ondulante, cuyos bordes se agitaban mientras se deslizaba hacia mí. Paralizado por el miedo, sentí su tacto viscoso sobre el mentón antes de incorporarme con un respingo.

Esa cosa intentó ahogarme, pues se deslizaba inexorablemente sobre mi rostro, sobre la boca y la nariz, pero yo seguía luchando, mientras sentía un frío que me envolvía. Incapaz de gritar para pedir ayuda, busqué a tientas mi varita. Estaba mareado, la cosa me había cubierto la cara y no podía respirar.

Me concentré con todas mis fuerzas en el encantamiento estupefactor, pero no me valió para dominar a la criatura (y eso que arrancó un pedazo de la puerta de mi dormitorio); de modo que probé con el maleficio obstaculizador, que tampoco sirvió para nada. Sin dejar de forcejear frenéticamente, rodé hacia un costado y caí pesadamente al suelo, ya envuelto completamente por el lethifold. Me estaba asfixiando y sabía que iba a perder totalmente el sentido. Desesperado, reuní mis últimas fuerzas. Apartando la varita lejos de mí, clavándola en los mortales pliegues de la criatura, reviví en mi memoria el día en que fui elegido presidente del club local de gobstones y efectué el encantamiento patronus.

Casi de inmediato volví a sentir el aire fresco en la cara. Alcé la mirada y vi que la sombra mortal salía despedida por encima de los cuernos de mi patronus. Voló a través de la habitación y se deslizó rápidamente hasta desaparecer de mi vista.”

Tal y como Belby revela tan dramáticamente, el patronus es el único encantamiento conocido para repeler a un lethifold. Sin embargo, ya que generalmente ataca a los que duermen, sus víctimas rara vez tienen la posibilidad de usar magia alguna contra él. En cuanto consigue ahogar a su presa definitivamente, el lethifold digiere su comida allí mismo, en la cama. Después, abandona la casa con una silueta un poco más espesa e inflada que antes sin dejar ningún rastro, ni de sí mismo ni de su victima.

QUINTAPED

(También conocido como «Hairy MacBoon»)

Clasificación del MM: XXXXX

El quintaped es una bestia carnívora sumamente peligrosa que muestra predilección por la carne humana. Su cuerpo achatado está cubierto con grueso pelo castaño rojizo, igual que sus cinco patas de pies deformes. El quintaped se encuentra solamente en la isla de Drear, mar adentro desde la costa más septentrional de Escocia. Esta bestia es la razón de que Drear haya sido encantada para que sea inmarcable.

La leyenda dice que la isla de Drear estaba poblada por dos familias de magos, los McClivert y los MacBoon. Dugald, jefe del clan McClivert, y Quintius, jefe del clan MacBoon, se enfrentaron completamente borrachos en un duelo de magia y, supuestamente, Dugald cayó muerto en el enfrentamiento. Como venganza, dice el relato, un grupo de los McClivert rodeó una noche las viviendas de los MacBoon y los transformaron a todos en unas monstruosas criaturas de cinco patas.

Los McClivert se dieron cuenta demasiado tarde de que los MacBoon transformados eran infinitamente más peligrosos en ese estado que en su forma humana (los MacBoon tenían fama de ser muy ineptos para la magia).

Por si fuera poco, los MacBoon se resistieron a todos los empeños por devolverles su forma original. Los monstruos mataron uno por uno a todos los McClivert hasta que no quedaron humanos en la isla. Sólo entonces los monstruos MacBoon comprendieron que, sin alguien que pudiera blandir una varita, estaban condenados a permanecer de aquella forma para siempre.

Si esta historia es verdadera o no, nunca lo sabremos. Lo cierto es que no quedan McClivert ni MacBoon para contamos lo que sucedió con sus antepasados.

Los quintapeds no pueden hablar. Se han resistido tenazmente a todos los intentos que el Departamento de Regulación y Control de las Criaturas Mágicas ha llevado a cabo para capturar un espécimen y destransformarlo. Así que debemos suponer que si hay, como su nombre popular sugiere, Hairy MacBoons, éstos están contentos de pasar el resto de sus días como criaturas.

Para los que no hallan leido la serie de libros mas vendidos de la historia le dire lo siguien: la clasificación de MM, no es otra cosa qeu la del Ministerio de Magia y las cinco X significa “Con reputación de asesinar magos / imposible de entrenar domesticar”.

Creo que eso es todo, nos veremos en los comentarios.

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