Capítulo XVI: Mi nuevo Poder

Posted on 18 enero, 2010

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Algún sabio bardo inmortal dijo alguna vez

“Ser o no ser, ésa es la pregunta. ¿Cuál es más digna acción del ánimo, sufrir los tiros penetrantes de la fortuna injusta, u oponer los brazos a este torrente de calamidades, y darlas fin con atrevida resistencia? Morir es dormir. ¿No más? ¿Y por un sueño, diremos, las aflicciones se acabaron y los dolores sin número, patrimonio de nuestra débil naturaleza?… Este es un término que deberíamos solicitar con ansia. Morir es dormir… y tal vez soñar. Sí, y ved aquí el grande obstáculo, porque el considerar que sueños podrán ocurrir en el silencio del sepulcro, cuando hayamos abandonado este despojo mortal, es razón harto poderosa para detenernos. Esta es la consideración que hace nuestra infelicidad tan larga. ¿Quién, si esto no fuese, aguantaría la lentitud de los tribunales, la insolencia de los empleados, las tropelías que recibe pacífico el mérito de los hombres más indignos, las angustias de un mal pagado amor, las injurias y quebrantos de la edad, la violencia de los tiranos, el desprecio de los soberbios? Cuando el que esto sufre, pudiera procurar su quietud con sólo un puñal. ¿Quién podría tolerar tanta opresión, sudando, gimiendo bajo el peso de una vida molesta si no fuese que el temor de que existe alguna cosa más allá de la Muerte (aquel país desconocido de cuyos límites ningún caminante torna) nos embaraza en dudas y nos hace sufrir los males que nos cercan; antes que ir a buscar otros de que no tenemos seguro conocimiento? Esta previsión nos hace a todos cobardes, así la natural tintura del valor se debilita con los barnices pálidos de la prudencia, las empresas de mayor importancia por esta sola consideración mudan camino, no se ejecutan y se reducen a designios vanos.”

Aunque esas frases antiquísimas las conozco desde antes de ser lo que soy es ahora cuando siento el verdadero impacto, y el verdadero mensaje tras cada letra y palabra. Todo me muestra el dilema en que yo entre desde hace seis años ¿Qué vendrá luego de la muerte? ¿Qué haré? ¿Acaso aunque finja ser algo ante ella eso me convierte en ese algo? ¿Cuántos secretos más se develaran en los años que me quedan? Y claro siendo alguien inmortal como yo, tengo hasta el final de los tiempos… algunos creerán que con tanto tiempo podría tenerlo, saberlo y vivirlo todo; pero a todos esos crédulos les debo decir que hay mas tras de esta, supuestamente, escapatoria del frió espectro de la muerte.

Han pasado varios días, no se cuantos en realidad, desde que escape de las garras del cazador… pero a diferencia de ocasiones anteriores esta vez me traje compañía: La pobre e ignorante de toda la maldad de la que soy capaz, Isabel.

Desde que descubro que mis ojos cambian de color con la presencia de la luz del sol ambos hemos viajado durante el día, por un lado para no trastornar tanto la Isabel y por otra parte, si mis teorías son correctas, para mantenernos a salvo y alejados de Blade; no creo que él sea tan idiota como para atacar a plena luz del día. Para él como para mi la noche es nuestro refugio y campo de batalla pero alejados de nuestro mundo nos toca adaptarnos a la situación.

– ¿Cómo es posible que no supieras que tus ojos cambian de color? – pregunta Isabel sentada a mi lado en su Ferrari en movimiento (aun no puedo creer que ella tenga un Ferrari).

– Te repito que no había salido a la luz del día por un par de años – le doy la misma excusa que le he dado durante los últimos cuatro o cinco días – ¿acaso no te cansas de hacer siempre la misma pregunta?

– No, la verdad que no – dice Isabel mirando por la ventana – sabes, me gusta más el color natural de tus ojos. Son menos intimidantes que los rojos, además no hay muchos británicos morenos y de ojos oscuros.

– Es por que soy medio italiano – en estos momento hablo mas por inercia que por cualquier otro factor – mis abuelos eran de la toscaza y luego de la segunda guerra emigraron a Inglaterra. Mi papá solía decir como una broma de muy mal gusto que Musoliny fue lo mejor que le pudo haber pasado, porque así fue como se topó con mi madre.

Isabel hizo una mueca y lanzó una risa reprimida. Es increíble que se ría de un chiste que para mi no tiene ninguna gracia.

– Sabes, eres simpático cuando no tienes es complejo de “mírenme soy un vampiro” – me dice Isabel mirándome con esos bellos y brillantes ojos castaños. Ojos que se me hacen tan familiares – casi me caes bien.

Es extraño que diga eso, según mi modo de ver las cosas conocer un vampiro debería estar entre las cosas mas increíbles que te han pasado en la vida pero para ella soy como cualquier otra persona, cosa que le agradezco en secreto. Como será el mundo según los ojos de Isabel, los ojos de una mortal; ese estado que perdí hace tanto tiempo que ya se me olvido como se siente estar en esta tierra por tiempo limitado.

Es curiosos como ahora siendo virtualmente eterno aprecio mas la mortalidad, la vida se vuelve vacía cuando sabes que siempre la tendrás. Lo que hace a la vida digna de vivirse es justamente eso, saber que no tendrás otra oportunidad; Isabel nunca será tan hermosa como ahora, no volverá a ser tan inteligente y nunca podrá volver a lo que ha sido, el señor de abismo sin duda debe de ser la fuerza mas maligna que la humanidad ha conocido, solo a un ser verdaderamente perverso puede maquinar convertir lo que toda persona – juventud y fuerza por siempre – en una verdadera maldición.

– Tierra llamando a William – la voz de Isabel me saca de lo que de seguro era yo perdido en la luna – ¿Qué te pasa?

– Nada, es solo que no puede creer que no me no te parezca atractivo un vampiro – dije, no se porque pero lo hecho, hecho esta – quiero decir, por favor soy la representación de todo lo que debe de ser atractivo: misterioso, audaz, fuerte, poderoso, incluso sexy y guapo.

– Sobre eso ultimo no eres tan así – dice Isabel de forma despectiva, en vez de molestarme me divierten sus palabras… pero en especial su expresión, es algo que no tiene precio – si convertirte en vampiro te hizo mas apuesto no quiero ni ver una foto de cuando eras humano, además todo eso de que los vampiros deben ser atractivos y sensuales es una reverenda tontería.

– ¿Por qué? – pregunto siguiéndole el juego, quiero ver hasta donde llega esto.

– Eso de que los vampiros son sexys o apuestos es un invento de hace no mas de treinta años – dice Isabel mirando de nuevo a la ventana. Las tierras de España comienzan a dar paso a las bellas campiñas francesas – todo esto es culpa de Anne Rice que creo unos vampiros que son simples almas atormentadas que son irresistibles y sensuales, cosa que se reafirmo al poner a Tom Crouse a chupar sangre.

>>Cosa que llego a su máxima y estupída expresión con…

– No digas ese nombre, se de que hablas – no es que me moleste en si que diga Crepúsculo pero la costumbre y además de verdad que ese producto es una burla e insulto a lo que soy… si tuviera a Robert Patirson juro que si sobrevive no tendría una buena vida.

– Bueno, de ese libro – repuso Isabel, parece que se puso algo colorada… que linda se ve ruborizada… de acuerdo, que fue eso – que pinto a los… a los “Tú” como ángeles en vez de cómo vampiros…

– Sabes, a pesar de ser creída y que parece que sufres de megalomanía – dije buscándole la lengua – me empiezas a caer bien… ¿Te puedo decir Bella?

– ¡Sobre mi cadáver! – exclamo ella mirándome con ojos de asesina lo que me hizo sonreír… me encanta como se ve molesta – Pero si me puedes decir “Isa”, así me llamaba mi jefe… pero siempre y cuando yo te pueda decir “Will”.

– Por mi no hay ningún problema, Isa – digo con una sonrisa de oreja a oreja, por fin, luego de tantos problemas empezamos a tener un contacto personal que va mas allá de acrobacias exageradas y peligrosas o estar mezclados como una extraña niebla sobrenatural; espero que a partir de ahora comience a confiar en mí.

– Yo tampoco tengo problema, Will – dice Isabel… digo Isa con una sonrisa mientras sigue mirando las verdes campiñas – me extraña que no hallamos llegado a ningún paso o peaje… quiero decir, llevamos semanas en al autopista ya deberíamos estar en Francia ¿No te parece?

Justo en ese momento veo un cartel verde “Peaje a 500 metros”, que suerte tiene esta chica. Al ver el cartel ella voltea a mirarme con una sonrisa incrédula y entre risas me dice.

– Eso si que fue extraño – a los pocos segundos llegamos a una de las casetas de peaje, caseta de cuya venta se puede ver a un guardia que apenas mira por nuestra ventana posa los ojos en Isabel que solo le dice – Buenos días guardia.

El sujeto se queda nada más mirándola completamente sorprendido y anonadado. Debe ser, además que por su pinta, que un idiota guardia Francés que trabajando en una frontera no sabe ni papa de español; algo tan absurdo como querer ser Almirante de la Armada del Tibet… de inmediato recordé mis clases del mal llamado “idioma del amor” y comencé pidiéndole excusas y pidiéndole en que podíamos servirle, una frase muy británica.

– Señor, vienen de España creo que nos podemos entender sin tanta palabrería, ni tanto “wi…wi” – me sorprendió las palabras del guardia en un perfecto español sin el mas mínimo rastro de acento alguno – se que trata de impresionarla pero no creo que lo logre – mientras que yo soy regañado, en la escena mas extraña de toda mi vida, puedo oír como trata de sofocar sus risas – Su pasaporte por favor y señorita me podría dar su autógrafo – si toda la escena fuera un helado sabor “bizarro” este seria un toque de chispas de colores hechas de “enajenación”, yo se que Isabel es una gran escritora y toda la cosa pero no ceo que la allá podido reconocer por la foto en la contraportada de un libro.

Mientras que Isabel garabatea una servilleta, de seguro divirtiéndose de toda la situación yo le doy la tarifa al guardia, seguida de la hoja con la firma de Isabel. Apenas nos abre el trinquete mirando fijamente a la servilleta la expresión del guardia cambia por completo: De extasiado y feliz a decepcionado.

– ¡Oye, tú no eres Emma! – le escuche decir cabizbajo mientras nos alejamos de España para entrar en Francia, ahora nuestro siguiente objetivo es Ruan y luego…

– ¿Qué fue eso? – le pregunte mientras ella solo sonríe mirando por la ventana abierta, por al cual entra la brisa que ondea su larga y alborotada cabellera castaña, que a la luz del sol de la tarde despide un brillo dorado que me recuerda tanto a alguien, pero que ahora no puedo recordar quien – no se si te pasa eso a menudo, pero para mí no tiene nada de normal que se te acerquen, por mas buena escritora que seas, para pedirte un autógrafo.

– No era por mi – dijo ella con una radiante sonrisa, de seguro muy divertida por toda la situación – era por Emma Watson.

– ¿Cómo? – esta vez si que me sorprendió, y yo pensando que la vida de un vampiro era interesante… a mi nunca en toda mi vida me pidieron un autógrafo para alguien mas.

– Desde que me creció el busto me han confundido con ella – dijo ella, la verdad es que si se parece – una vez un novio que tuve dijo que fue el día mas feliz de su vida que la famosa estrella de “Harry Potter” le dio su numero de teléfono, pero claro eso fue antes de que le dijera su nombre… no duro mucho luego de ese evento. – esa frase no la dijo buscando lastima, si no mas bien diciendo entre líneas que (obviamente refutando lo que le dije) “no soy Emma, pero soy mucho para él”.

– No eres tan parecida – dije.

– ¿Acaso nunca se te paso por la mente algo por el estilo? – en realidad si pero por otra persona, que espero que nunca se entere… podría causar un ligero encuentro de opiniones.

– La verdad que no, eres muy diferente a ella – le dije pasando los ojos de ella que me mira sonriente al camino – tienes las caderas un poco mas anchas, además que tu piel es mas broceada… eres mas latina mientras que Emma es la clásica belleza anglosajona.

– Emm… ¿Cómo se supone que tome eso? – dice ella.

– Tómalo como la opinión de una persona que tiene la vista tan aguda que puede ver en la oscuridad – a veces odio hacer este tipo de comentarios tan improvisados y espontáneos – aquí entre nos, yo amo y adoro a Emma Watson pero me daría miedo estar al lado de ella, se ve tan frágil que me debería tener cuidado al siquiera hacerle unas cosquilla, Podría desbaratarla.

El resto del viaje estuvo acompañado por el sublime clima del norte de Francia. Duramos horas en el camino hasta que nos quedamos en un hotel un poco mas decente de que el de la ultima vez…

Aun no puedo evitar sentir un escalofrió en todo mi cuerpo cada vez que recuerdo lo que le hice a ese pobre hombre. Aunque no termine con el trabajo, utilizando la palabra menos horripilante que se me ocurrió aun así lo deje al borde de la muerte… soy una plaga para la humanidad, si tuviera aunque sea una pizca de bondad o de cualquier otra emoción real, me entregaría sin condiciones al cazador… mejor dicho con una única condición: Que dejara a Isabel en paz. Pero no, heme aquí, huyendo como un cobarde mientras que me llevo conmigo a un rehén que es completamente ignorante de su condición de presa y esclava de mi voluntad… y si todo sale bien nunca se enterara, no creo que su mente salga bien parada de todo lo que puede ocurrir. Solo espero que todas las cosas horribles que me imagino a cada hora del día se mantengan en ese lugar, en mi mente y lo más lejos posible de esta mortal que ahora esta dormida y que protegeré con todas mis fuerzas, tratando de convertir mi maldición en algo por fin positivo para el mundo.

Son mas o menos las 5:30, la noche amenaza con devorar los últimos rayos de sol que luchan por mantener iluminados y seguros a las lamas que afuera habitan, es casi como si el astro rey supiera lo que haré apenas el me de la espalda. Entro al baño y me ducho.

Dejo que el agua tibia caliente mi frío cuerpo, en un infructuoso intento de desaparecer mis tensiones y problemas, pero nada funciona. El calor comienza a quemar mi garganta, muy a mi pesar cuando la sed de un vampiro llega no hay nada que logre dispersarla hasta que sea saciada. Si no busco alguna presa (pero la verdad es que un nombre más apropiado seria victima) la sed se hará tan dolorosa e instintiva que apenas alguien se me acerque no pasara de esa noche, no puedo dejar que eso pase… no otra vez.

Cerré la llave, me vestí aun adentro del baño (por suerte me traje el cambio de ropa) y salgo de el junto con una nube de vapor mientras me seco el cabello con la toalla. Apenas veo Isabel esta despierta, sentada en su cama y mirando el titular del periódico, supongo que algún hábito de periodista.

– Deja vu – me dijo mirando fijamente a la primera pagina del diario, yo me acerco para ver que es la causa de tal reacción – mira esto – y me extiende el diario, suelto la toalla y me lo acerco al rostro para leer el encabezado.

“Se Reportan avistamientos de grandes animales por la localidad”

“Según reporta el jefe de policía de la localidad se han hecho muchos avistamientos a diversas horas el día y la noche de grandes animales, de un tamaño considerable y, según los rastros de animales muertos, carnívoros”.

“Por los momentos no sabemos que especie de animal es, son declaraciones del alcalde de la localidad, pero si sabemos que es grande y muy posiblemente peligroso. Le hacemos un llamado a la comunidad a que si avista a esa criatura busque refugio y llame a las autoridades pertinentes”.

“Yo vi a esa cosa hace no mas de tres días, declara a una reportera a la ultima testigo presencial del animal en un pequeño busque de la localidad, por petición de la testigo su nombre permanecerá en el anonimato, era ya de noche… estaba dando mi paseo matutino por el bosque y me tope con un enorme animal de pelaje rosáceo. Era casi de mi altura, estaba lejos pero pude ver que no era un oso, tenía el hocico más estrecho y las patas más delgadas. Me acerque a un árbol tratando de salir de mi asombro cuando llego otra de esas cosas, luego otra y otra. En poco minutos habían cinco de esos extraños animales y yo para entonces estaba rezando que no me encontraran pero uno de ellos me vio. Sus ojos eran brillantes y de un color ámbar que nunca antes había visto, los demás también me miraron directo a los ojos y luego de quedarse quietos me dieron la espalda y desaparecieron”.

Doble el periódico con un mal presentimiento. Miro a Isabel que me observa como esperando a que haga algo.

– ¿Qué ocurre? – le dije molesto de la incertidumbre.

– Desde hace un par de días he soñado con ese titular, toda esta escena – me dijo Isabel confundida y asustada – nunca te ha dado esa sensación de que ya has estado en este lugar, bueno así me siento ahora. – el labio le tiembla, de seguro esta muy asustada, puse la cara mas seria que puedo hacer y le dije.

– ¿Qué mas ocurre en tu sueño o lo que sea, qué sigue? – ella se levanto de la cama y se me acerco. Nuestros cuerpos están a pocos centímetros el uno del otro y ella no hace más que mirarme.

– Hago esto – dijo con un hilo de voz. Con timidez y delicadeza acerca sus dos manos a mi rostro. Yo cierro los ojos mientras la punta de sus dedos seguida por el resto de sus manos tocan cada lado mi rostro. Su piel es tan suave y tibia.

Estrecho mi mano contra la suya para hacerla quedarse ahí, abro los ojos y la miro. Isabel esta algo sonrosada pero no se mueve en lo mas mínimo. Sus ojos son más brillantes de lo normal, más bellos de los que nunca en mi vida tanto de mortal como de inmortal he visto…

Una brillante y blanquecina luz me enceguece de repente, una fuerza invisible me traslada a algún lugar y realidad completamente diferente a la de ahora. No se que esta ocurriendo pero la luz se empieza a disipar y pronto averiguare lo que esta pasando.

La luz empieza a opacarse pero otro tipo de blancura me rodea ¿porcelana? Estoy en un baño. Algo en este lugar se me hace muy familiar, me siento disperso y un sonido aterrador, más por lo que representa que por el ruido en si me regresa a la realidad.

Me volteo y de alguna forma mi mano esta trabada en el cuello del hotelero que ataque hace casi una semana. Estoy confundido y aterrado ¿Qué significa esto? Pero a pesar de lo extraño de toda la situación aun puedo sentir todo. La respiración de mi victima, la tibieza de su sangre que llega a mi mano, su miedo y… y mi deleite, si alguna vez de verdad pensé que yo era un monstruo esta es esa ocasión. Solo un monstruo en todo el uso de la palabra seria capaz de sentir placer ante el hecho de causarle terror a otra criatura. Esta sin duda es el éxtasis que llega antes de consumar el acto de mi raza.

– ¡NO, no por favor tengo esposa y un hijo no me mates por favor! – grita mi victima como un último intento para evitar la muerte que sabe que se le avecina.

Y tal como lo recuerdo esas simples palabras, palabras que buscan compasión del condenado ante su verdugo, mellaron en mí. Por un segundo mi conciencia vuelve, no puedo evitar sentir lastima por esta suplicante creación de Dios, si es que Dios existe. Mi mano libera un poco de su fuerza de granito dejando respira a mi victima que a pesar de esto se desmaya.

Cada fibra de mi ser me ordena a gritos que haga lo que vine a hacer… pero algo me lo impide. Una pequeña voz en lo más profundo de mí alma me susurra al ido que no acaba con su vida.

– ¡Will, no lo hagas por favor! – me grita, es la voz de Isabel pero ya es demasiado tarde, con un veloz y certero movimiento mis colmillos atraviesan la suave piel de su cuerpo y la cegadora luz vuelve a cubrir todo cuando la sangre apenas toca mis labios.

Salgo despedido hacia atrás, parpadeo un par de veces.

Estoy devuelta en la habitación del hotel, Isabel esta a pocos metros de mí, esta tirada sobre la cama. Sus ojos son sombríos y su cara esta pálida, pero apenas me percato de esos detalles.

Esto extasiado, confundido y en especial intrigado por lo que acaba de pasar. Esto de seguro debe de ser una nueva habilidad vampírica que acaba de manifestarse pero ¿Cómo? ¿Por qué ahora? ¿Qué clase de habilidad o poder es este, viajar hasta mis recuerdo, explorar mis memorias, qué, qué, qué?

– ¿Qué significa esto? – pregunte en voz alta pero para mis adentros – ¿Cómo hice eso?

Miro mis manos con sorpresa, me están temblando. Esta visión fue tan vivida que la sed por la sangre de ese hotelero aumenta la sed que esta por obligarme a hacer más monstruosidades. Las entrañas me arden como si me acabara de tragar un hierro al rojo vivo.

– Tu… tu… tu mataste a ese sujeto – era un hilo de voz, pero pude reconocer que era la voz de Isabel. Enseguida la recordé.

Sus me miran con nada mas que horro y al punto de las lagrimas. Su expresión me hace olvidar por completo el dolor que de otra manera me haría agonizar. Cada parte de su cuerpo tiembla, un par de lágrimas escapan por sus ojos. No puedo verla así; me acerco a ella, para tratar de calmarme pero ella alcanza el bolso que le di y saca la pistola. Sé que esta descargada y con seguro pero será mejor no acercarme mas. Sus ojos reflejan ahora en vez de dolor una furia incontenible y la sed por respuesta que solo yo puedo darle.

– Dime… ¿mataste a ese sujeto? – me pregunto, la pistola tiembla entre sus manos, ella es inofensiva pero le debo la verdad, pero no se como decirla – ¡Dime! ¡¿Lo mataste?!

– ¡No! – grite con todas mis fuerzas, pero es inútil, no puedo verle a la cara mientras cuento mi verdad. Si quiero continuar con esta confesión debo darle la espalda, como es que lo hago – me falto poco, pude contenerme a ultimo segundo, antes de que lo desangrar; el vivirá para contarlo, es uno de los pocos afortunado.

– ¿De qué hablas? – su voz se ve temerosa por la respuesta que pueda recibir pero a la vez decidida, quiere saber la verdad; sea cual sea.

– No sabes quien soy de verdad – dije, el dolor se vuelve insoportable. Me hago un hobillo pero logro mantenerme en pie. Siento como ella tiembla más sobre la cama. Debo irme – cientos de personas han muerto por mi culpa, y lo mas segura es que muchas mas mueran, no soy ni seré lo que tu te crees. Soy un monstruo… – el dolor se vuelve insoportable. Un horrible y doloroso grito sale del fondo de mí ser, Isabela suelta el arma y se me acerca, apenas coloca una mano sobre mi espalada arqueada yo reacciono me alejo de ella, hace tiempo deje de ser William, solo soy un… – ¡Soy un vampiro!

Mis instintos dominan ahora mi ser. Volteo hacia ella, mis ojos están abiertos a todo lo que pueden dar y mis colmillos se muestran ante Isabel en todo su espeluznante esplendor. Los ojos de Isabel muestran una fracción del hiedo que debe de estar sintiendo, ella retrocede lentamente y cae al suelo. Mírala, tan débil e indefensa. Una presa fácil.

¡No, no atacare a Isabel!

Sin hacer reparos corro hacia la ventana, sin utilizar toda mí fuerza la atravieso. En el estado que me encuentro no puedo convertirme en niebla, pero con mi fuerza y velocidad logro alejarme de ella lo más rápido posible, me adentro en un oscuro bosque y espero no salir jamás. Ya suficientes vidas han terminado por mi culpa, es hora de que acabe la no-vida de este vampiro.

– ¡William! – puedo escuchar la voz de Isabel que me llama, pero ya no podrá alcanzarme y eso será lo mejor.

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