Capítulo XIII: El Comienzo de la Travesía

Posted on 18 enero, 2010

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Isabel subió con desgana por las escaleras, llego a su habitación completamente igual a como la dejo esta mañana a excepción de un par de morrales que están sobre su cama. De seguro dejados a propósito por William, pero ¿Por qué no hizo el mismo el equipaje si no cuentan con tiempo?

Entra en el baño y mientras se quieta la ropa (luego de cerrar la puerta, no es que desconfié en especial en William pero no se siente cómoda con un hombre mirándola desvestirse) piensa, medita, reflexiona sobre todo lo que esta por abandonar, lo que ha sido forzada a abandonar.

Su vida, su trabajo, su familia y amigos; todo el mudo que creía conocer se le esfuma ahora de los dedos. Es el karma – piensa ella – un día recibió el boleto para el tren que la llevo directo a la fama y la fortuna pero al bajarse del vagón se quedo peor de cuando entro ¿era de esperarse no? ¿Qué era de esperarse de hacer un trato con un demonio como William?

Perdida en sus pensamientos Isabel se mete en la regadera. El agua le empapa el cabello y se desliza por su pecho y espalda en un calido masaje. Cierra los ojos, su mente se centra en un solo y único pensamiento llenándola de un ya común confusión.

¿En realidad William es un demonio?

Si bien es cierto que es un vampiro y lo más probable también lo haga un asesino, pero ¿pero todo eso lo convierte en un monstruo, como el mismo se llama?

Ella hubiera dicho que si antes de conocerlo, si alguien le hubiera contado sobre él. Pero ahora todo ha cambiado, ya no lo puede ver con esos ojos despiadados que usa al ver el reportaje de un homicida o un violador pero ¿por que? Será por que la salvo en mas de una ocasión de un verdadero loco, será por que William oculta su verdadera personalidad para con ella… pero eso deja mil preguntas mas y ninguna respuesta… no, para Isabel William es como se muestra, no debe, no puede haber nada mas.

Como es que él mismo ha dicho que a pesar de los aparentemente ilimitados e increíbles poderes que posee el vampirismo es una maldición, pero William es una gran persona, ¿estar maldito te hace un ser despreciable a pesar de una buena persona o solo debajo de esa fachada de valores y bondad William es en verdad solo un alma olvidad de Dios?

Con prisa Isabel se baño y vistió, su cuerpo estaba en automático mientras que su mente sigue buscando una solución a esta tremenda calamidad en la que se ha metido. A sabiendas que no le esperaba ningún día de campo se puso unos jeans, una camiseta blanca y unos zapatos deportivos, nada lujoso pero su lado mas vano no pudo evitar darse cuenta que como siempre se ve increíblemente atractiva. Salió de su habitación y encuentra recostado contra la pared al lado suyo a William con los ojos cerrados, en su típica y petulante actitud.

– ¿Estas lista? – preguntó.

– Solo falta empacar mi ropa – dijo Isabel pasándose los dedos por su largo y mojado cabello – ¿te puedo hacer una pregunta?

– Claro – respondió con velocidad William.

– ¿Por qué no empacaste por mi si es que no contamos con tiempo para perder? – preguntó la muchacha algo incomoda.

– Como decir esto sin sonar… – William no terminó la frase, en lugar de eso hizo un gesto torciendo el rostro que solo duro unos segundos y luego agrego – veras, lo que ocurre es que no quise ver o tocar… como decirlo, tu ropa intima.

De inmediato Isabel se puso mas roja que un tomate, torció el rostro para que William no viera esa inconveniente y vergonzosa reacción pero el solo ahoga una suave risa.

– Perdón, no quería incomodarte – dijo el vampiro luego de un corto silencio.

– No, no lo hiciste – se apresuro a contestar ella algo incomoda – solo no me esperaba eso – agrego poniendo su mano sobre su nuca y acariciándola – ¿tengo poco tiempo, verdad?

– Eso me temo – dijo William – pero si quieres te ayudo.

– ¡No! Quiero decir, no hace falta – corrigió Isabel al darse cuenta que había sonado muy mal educada.

Ella se dio media vuelta y entro de vuelta a la habitación, mientras que William bajo por las escaleras, pero antes de ir a la sala dijo, mirando tras de su hombro.

– Procura llevar solo lo necesario.

Sabiendas que no tiene tiempo que perder comenzó a vaciar el contenido de sus gavetas y armarios y con muy poco orden lo vació en las dos maletas que ha Isabel se le hacen pequeñas. Pero siguiendo el consejo de William abrió las maletas y en poco tiempo las lleno de su ropa más cómoda, su ropa interior y algo más. Dejando atrás todo lo demás.

Abrió la primera gaveta de su mesita de noche y entre unos cuantos papeles y un par de plumas sin tinta dejadas allí hace años encontró lo que estaba buscando. Una pila de mas o menos trescientas cuartillas juntas por grapas y escritas a mano. El manuscrito original de su primer libro. Ese mismo libro que hace ya un año los editores no le tomaban enserio, el mismo que fue rechazado y que de seguro ahora se estarían matando por ser os primeros en ponerle las manos encima; si solo supieran que en realidad existe.

Luego de dedicarle una larga mirada al primer y por desgracia truncado paso de inicio de su carrera coloco con mucho cuidado el manuscrito en un bolsillo de su mochila especialmente dedicado para el. Esa compilación de páginas es una de las cosas que ella mas estima y valora. Héctor, el personaje principal del la novela es uno de sus favoritos y al que le ha concedido un espacio especial en su corazón, también ese libro es la representación de su sueño de ser escritora hecho una realidad, y mientras consigo ese manuscrito ese sueño no estará jamás perdido, es como la luz de un faro en una noche brumosa en el inmenso mar.

Luego de terminar de empacar le presto una ultima mirada a su cuarto, para estar segura de no olvidarla y por si no empacó algo que podría necesitar luego. Un traje colgado, unos caros y muy indos zapatos de tacón, completamente inútiles; lápiz labial, pinturas, esmalte de uña; nada indispensable ¿Un bolso negro?

Enseguida Isabel recuerda que ese es el bolso que le dio William, picada por la curiosidad lo toma y mira en su interior. Lo primero que vio la asusto.

– Es una…

– Si, una pistola – respondió la voz de William, este se encuentra parado en el arco de la puerta, con mirada muy seria – pero descuida tiene el seguro y el cargador esta en la bolsa.

Un poco más calmada Isabel le hecha otra mirada al interior de la bolsa. Hay además de la pistola un frasco de lo que parece perfume, una extraña cruz de metal reluciente con grabados en lo que parece latín o alguna otra lengua arcana otras cosas más que se ven más inofensivas que el arma pero que no se le hacen a Isabel tan interesantes como la cruz. Con la mano desocupada toma la cruz de la bolsa y se la acerca al rostro en un infructuoso intento por descifrar la escritura, hasta que, luego de un par de segundos desiste y deja caer su brazo con el pedazo de metal.

– Es una cruz de plata del siglo VIII – dijo William estirando la mano en señal a Isabel para que le de la cruz – es un objeto santo, una reliquia de la edad media.

– ¿Para qué puede servir un cruz de mil años para defenderme contra un loco caza vampiros? – preguntó Isabel moviendo la cruz con la mano con una sonrisa irónica. Al mirar la cara seria de William ella se inmuto y le dio la cruz algo intimidada.

– No es para detener a Blade, es para detenerme a mí – dijo William tomando la cruz apretándola con fuerza – nunca he pasado mas de una semana completa con un humano sin que este muera por motivos que no van al caso en este preciso momento, no se si podré ser capaz de controlar mi lado mas salvaje, por eso necesitaras todas las cosa que hay en esa bolsa – luego de decir eso un extraño y muy tenue sonido llego a los oídos de la muchacha, William hizo una leve mueca de dolor que logro apaciguar al instante – es un objeto santo, en mi caso no me matara, pero dependiendo del tiempo me lastimara y si es tierra santa me quitara mis poderes, aunque solo por l tiempo en que este en el lugar.

De golpe William abrió la mano dejando caer la cruz que, como dice la logica, termino en el suelo. El vampiro por su parte

– Yo no la tomaría hasta dentro de un buen rato – dijo William que sin mirar a Isabel tomo las dos maletas, una con la mano y la otra se la puso en el hombro. Se dio media vuelta y salió de la habitación.

Sin prestar mucha atención a William Isabel se agacho (luego de colgarse el bolso que le dio en el hombro) para tomar la cruz. Pero apenas esta rozo su piel el metal le quemo la punta de los dedos, esta caliente al tacto. Tuvo que hacer un improvisado guante don la tela de su camisa pera otra vez tomar la cruz y poder ponerla en el interior del bolso.

Sorprendida y algo asustada Isabel baja las escaleras en cuya punta esta parado William esperándola.

– ¿Estas lista? – preguntó el vampiro.

– Si – respondió Isabel cabizbajo.

– Espero que seas conciente de todo lo que dejaras atrás apenas salgas de estas cuatro paredes – dijo William, fijó sus ojos escarlatas sobre los castaños de Isabel; desprendiendo una fuerza y tenacidad que la joven nunca antes había visto – todo por lo que debiste de haber luchado, necesito saber que esta dispuesta a dejarlo todo. Se que te he puesto en una posición difícil y te pido mil disculpas pero debo saberlo ¿estas lista para esta locura?

– Si – respondió Isabel. Algo cambio en su interior, las palabras de William en vez de asustarla o socavar su moral muy por el contrario la impregnaron de una valentía y determinación que la hace sentir capaz de enfrentarse con cualquier peligro por venir.

– Entonces asegúrate de concederle una larga y meticulosa mirada a este lugar, puede que esta sea la ultima vez que la vez – dijo William sonando mas lúgubre de lo necesario – y procura guardar un lugar en tu corazón para tus recuerdos mas preciados: tu familia, tus amigos… inclusive tu novio merece un lugar en él.

– Yo no tengo novio – dijo ella sonrosándose un poco.

– No me extraña – dijo William volviendo a la normalidad o mas bien un poco mas relajado que de costumbre. Pone un media sonrisa algo picara y se acerca un paso a Isabel que responde la sonrisa y pone las manos en su cadera de manera retadora.

– Ah si, ¿y por que dices eso mi querido William? – pregunta Isabel sorprendida, pero seria incorrecto decir que de mala manera. Ella se acerca otro poco al vampiro manteniendo ahora mas intenso que nunca el contacto visual.

Antes de responder algo William se acerca un paso mas a Isabel quedando a pocos centímetros de rozarse sus rostros. Se miran ambos fijamente teniendo la nariz del otro tan cerca como el ancho de una mano.

– Desde que te conocí me dio la impresión de que, aunque lo mas seguro no lo aceptes, te crees demasiado buena para cualquier hombre – dice William pero no como una acusación o reproche, mas bien solo como dejando en claro su opinión sobre ella – y algo que leí por ahí me corroboró vieja teoría.
– ¿De donde diablos sacaste eso? – pregunta Isabel con media sonrisa de sorpresa al no saber que reacción o gestos debería tener para con semejante comentario.

– De tu biografía en Wikipedia.

Isabel de inmediato cruza los brazos, frunce el ceño y se da media vuelta aparentemente molesta.

– ¡Acaso no sabes que la Wikipedia se equivoca el 60% del tiempo! – refunfuño Isabel ocultando como una maestra el hecho de que esta a punto de reírse como una verdadera loca – ¿y quien fue el ocioso y estupído que puso ese artículo?

– No lo se, el sujeto no puso referencias – respondió William, luego de un breve silencio el vampiro agregó en tono mas despreocupado – ahora el problema… o mejor dicho el dilema esta en saber si esa es una actitud positiva o por el contrario se le puede calificar como algo negativo.

– ¿No que tenemos prisa? – pregunta Isabel luego de darse media vuelta y dejando muy en claro que la conversación ha terminado.

– Tienes razón – contesta William de forma optimista – ahora comienza la travesia en el extraño mundo de las terribles bestias nocturnas – agregó en voz baja, mas para él que para cualquier otra persona en la faz de la tierra.

William abrió la puerta y dejo pasar a Isabel. Esta simple acción resume todo lo que le ha pasado durante las últimas horas: apenas salga de su casa dejara atrás su vida soñada para lanzarse a lo desconocido. Apenas su pie toco el suelo de cemente de la calle un fuerza increíble la atrajo de vuelta al interior de la misma, era William que grita.

– ¡Esta aquí! – sin perder tiempo y con fuerza y velocidad sobrehumana tomó a Isabel por la cintura y se colocó frente a ella, utilizando su cuerpo para protegerla..

Detrás del cuerpo del vampiro que la escuda Isabel pudo ver como el auto de William explota creando un enorme estruendo y una bola de fuego, justo como pasa en las películas. Sus ojos se abrieron como platos y su rostro fue golpeado por la inmensa ola de calor del incendio, apenas y logró darse cuenta que William la arrastra devuelta al interior de la casa.

– ¿Qué pasa? – preguntó ella exaltada y asustada.

– Es Blade – contesta William cerrando con fuerza la puerta. Isabel pierde toda la fuerza de las piernas dejándose caer con las manos tiritando frente a ella – ¡tenemos que irnos ya! – agregó el vampiro, al ver a la joven echada en el suelo la tomó por los hombros y la obligo a incorporarse.

La tomó por la mano y la llevo hasta la sala donde de inmediato se puso a buscar por las ventanas a su enemigo mientras que Isabel se quedó parada, perdida en su mundo. Asustada y despavorida, el miedo es tal que se hace un ovillo temeroso y desprotegido.

– ¡Esta del otro lado de la calle! – grito William, pero solo llegaron sus palabras a oídos sordos, desesperado e irritado William se lanzó contra la muchacha forzándola de nuevo a incorporarse, luego agregó – este no es el momento para perderte en tu lugar feliz, Isabel; tenemos que irnos ya ¿tienes carro?

Primero asintió la muchacha y luego dijo.

– Si… si – por fin esta volviendo a la realidad, se apoyo en sus propios pies y William la soltó al ver el gran temple que mostró en su mirada – esta en el garaje ¡sígueme!

Era otra vez la misa de siempre, la luz rojiza del fuego del otro lado de la pared le dio a la sala un aspecto fantasmagórico y de largas sombras espeluznantes pero que n hicieron mella en las nuevas fuerzas de Isabel. Con el paso más veloz del que ella era capaz ambos llegaron a la cocina justo cuando se escucha otra explosión, es Balde intentando derribar la puerta.

– ¡Por aquí! – dice Isabel aun mas urgida pero para nada asustada. Condujo a William a un estrecho pasillo en la esquina de la cocina que termina en una puerta, la abre y ella al oscuro garaje donde esta guardado su auto. Ella (que había puesto las llaves en el auto para que no se le olvidaran) las tomo y se coloco en el asiento del conductor, arrancó el motor y busco con la mirada a William y lo encontró parado como un idiota en el marco de la puerta.

– ¿Qué pasa? – preguntó Isabel apremiada. A lo lejos se escucha como la puerta principal se astilla y despedaza, Blade esta en la casa.

– ¿En donde conseguiste este Ferrari? – pregunta William mirando con asombro el carro en el que Isabel esta… y que carro. Nadie se podría imaginar que una mujer de 26 años tuviera un Ferrari en su casa, inclusive tiene ese precioso color rojo escarlata que caracteriza a la marca.

– ¡Ya sabes por que no tengo dinero en mi cuenta, ahora sube! – le grita Isabel, y el vampiro entra es razón y de un saltó llega al asiento del co-piloto.

– ¡No tiene caso que te escondas vampiro, tú y tu amiguita están muertos! – escuchan la espantosamente sedienta de sangre voz de Blade acercándose.

Isabel abre con el control remoto la puerta del garaje y pone en marcha el vehiculo pero antes de siquiera salir las ruedas delanteras del porche Blade llego y con su también inconmensurable fuerza llego a los asientos traseros y usando su escopeta como ayuda comenzó a estrangular a William arrastrando también hacia la parte trasera del coche.

– ¡Vamos, arranca! – grita William ahorcado por las escopeta de Blade, pero con un veloz movimiento logró liberarse mientras que Isabel obedecía. El auto haciendo gala de su gran velocidad llego a la calle en tiempo record y pasó el auto en llama de William que ya empezaba a atraer las miradas de los curiosos.

– Toma la autopista mas cerca – le aconseja William que ahora esta enfrascado en duelo con el cazador que ha guardado su escopeta y en su lugar a sacado un cuchillo que busca atravesar el corazón del vampiro.

– ¡Prepárate para morir vampiro! – grita Balde encolerizado, lanza un fuerte y directo ataque al pecho de William que por suerte logra interceptar y ahora el combate se resume en el intento de Blade de atravesar el corazón del vampiro y el de William por evitarlo.

Mientras Isabel lo ve todo por el retrovisor sintiéndose impotente. Cada vez mas la punta del puñal del cazador se acerca mas al pecho de William, Isabel tiene que hacer algo. Sin pensar en otra cosa que “espero que esto funcione” Isabel gira bruscamente el volante lo que hace que tanto William como Blade pierdan momentáneamente el equilibrio. Y el vampiro no desaprovecho esta oportunidad.

Con un golpe directo al centro del abdomen del cazador William logró proyectarlo fuera del carro y con una mirada lasciva observó como Blade caía en el asfalto en posición fetal hasta que luego de rodar un par de metros se detuvo.

– ¡Oye, me debes un auto, imbecil! – grita William mirando a la maza inerte del cazador. Luego, llegando por fin a la autopista y dejando la ciudad atrás William se volteo y con suma torpeza (no sabría decir si real o fingida) logro sentarse en el asiento del acompañante, no sin antes golpear suavemente con la punta del zapato la parte trasera de la cabeza de Isabel que se hecho hacia delante mientras su cabello se fue hacia sus ojos y frente.

– Perdón – se disculpo el vampiro acomodándose en su asiento al tiempo que se peina con los dedos el cabello y devolviéndolos a su nuca – al menos ya lo dejamos atrás – agrega mirando como Isabel se quita los cabellos del rostro – esperemos que el resto del viaje sea un poco mas calmado ¿no te parece?

– Ojala – responde Isabel pasando la mirada del camino a William y viceversa – o si no voy a terminar demente o aun peor.

Aunque no lo dijo como broma William no pudo evitar comenzar a reírse a carcajadas, y al poco tiempo Isabel le acompaño. Y así es como inicio una de las travesías mas extrañas y curiosas que alguna vez se hayan contado, pero no por eso dejó de ser una gran historia.

 
Nota: A partir de ahora buscare la forma de poner en día este bolg, perdon por la tardanza… pero como dicen lo que es bueno se hace esperar.
Les hace una Invitación para que sigan de cerca esta historia
 
Guillermo Salazar II
 
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