Capítulo XI: Decisiones

Posted on 27 octubre, 2009

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– ¡Esto me servirá! – dijo William sin mirarme y en tono formal. Con algo de esfuerzo, lo hizo con el brazo herido, tomó el cuchillo de la pared.

El corazón me late a mil por minuto, el impulso de la adrenalina me puede hacer escalar la montaña más alta o correr un maratón completa. Mis sentidos están más agudos y sensibles de lo que recuerdo alguna vez. Seria fascinante el analizar el efecto de esta reacción química en mi cuerpo… pero en este momento no me da la gana de hacerlo.

Todos mis pensamientos se centran en estos últimos ¿cuantos? Diez minutos, los diez minutos más locos, peligrosos y violentos de toda mi vida. Seria una sensación incluso agradable toda esta aventura de no ser por que me estoy jugando la vida.

– ¿Qué diablos haces? – le pregunte a William que me miro, como dándose de cuenta que también estoy en el elevador.

– Me tengo que quitar esta porquería – dijo con una pequeña mueca de dolor, por primera vez me percate que en donde le dispararon hay un gran boquete de tela destrozada y quemada del tamaño de un puño. Con sumo cuidado y con otra mueca de dolor estampada en el rostro se quito la chaqueta. No puedo negar que me sentí asqueada y sorprendida al ver la enorme mancha de sangre rojo brillante que cubre el hombro de su blanca camisa – nuestro amigo me disparo con balas impregnadas con agua bendita, lo que significa que si no la saco no sanara. De hecho justo ahora cualquier cosa que te mate a ti me matara a mi también, es una suerte que mantuve el resto de mis poderes.

– ¡Eso espero! – grite de la nada. Sin ninguna contemplación ni consideración para con su estado actual, le lance a William una bofetada con todas las fuerzas que me quedan. No se que palabra podría expresar lo bien que se sintió retribuirle algo por lo que me ha hecho pasar, y mas aun cuando se comenzó a sonrosar su mejilla.

– Creo que me merecía eso – dijo secamente y con los ojos cerrados – pero espero que ahora sepas por que tuve que usar esos métodos… digamos “poco honestas”. No quería que te toparas con tu nuevo mejor amigo, y mucho más importante, yo no quería toparme con él. Las explicaciones sobran.

El corazón se me normalizo y mis piernas se me hicieron mas pesadas, el efecto de la adrenalina se estaba acabando pero ya no la necesito o al menos eso espero.

– Eso no te da el menor derecho de intentar manipularme, hipnotizarme o lo como sea que le hagas – le proteste molesta, pero no tanto, con la cachetada había desquitado toda mi rabia – además ¿Quién carazos era ese? – señale y William me siguió con la vista hacia arriba, donde espero que se haya quedado ese loco con superpoderes, ¿Por qué todos estos monstruos y sus cazadores tienen habilidades sobrenaturales?

– Un caza vampiros – dijo William posando de nuevo la vista en mi.

– ¿Es una broma cierto? – pregunte con cara de pocos amigos, o al menos eso pude deducir al ver el cambio de la expresión de William – ¿esos tipos existen? Solo aparecen en películas y comics de segunda.

– Usa la lógica por un… – William se detuvo en mitad de la oración. Con su mano libre se desabotono la camisa con algo de torpeza mientras o miraba al margen de la situación. Se la quito lo mas rápido que pudo y procurando no hacerse mas daño en el proceso, su pecho es blanco y bien formado; nada extraordinario pero si sobresaliente. Esto me da muy mala espina – creo que no querrás ver esto – agrego y puso la mirada en la tremenda marca sangrienta de su hombro, sujeto el cuchillo con la otra mano y apunto la punta de este a su herida. No necesite mas para entender, me sorprende que siga vivo después de perder tanta sangre.

De inmediato desvié la mirada hacia el contador de los pisos en la cima del marco del ascensor. Estamos en el piso 13, apenas hemos bajado dos plantas. Un ruido asqueroso seguido de un grito ahogado me dijo que William ha cometido la suprema insensatez de buscar la bala introduciendo el cuchillo en su herida. No puedo ni imaginar el grado del dolor que se debe de estar produciendo y que aguanta sin hacer el menor ruido.

– Parece que vas mucho al gimnasio – dije en el tono mas casual que pude fingir. Para apagar esos ruidos del cuchillo hurgando en su carne y para darle un escape a mi mente de esa horrible imagen.

– En realidad no – dijo él, se nota que hace un gran esfuerzo para mantener un tono de voz moderado y calmado. Parece que también agradece este escape para el tormento que de seguro esta pasando – pero hago de vez en cuando un poco de ejercicio.

– Y dime ¿Quién era ese loco que nos ataco? – pregunte, ahora mirando al panel con los botones de los pisos a los que lleva el ascensor.

– Su nombre o al menos el que me dijo es Blade – respondió ahogando otro grito.

– ¿te estas burlando de mi? – pregunte molesta, la inercia me hizo voltear la cabeza y mirada a William. Desearía no haber hecho eso. Una fuerza ininteligible me hizo poner los ojos en el hombro maltrecho de William, la mitad del cuchillo esta hundido en la enorme herida que esta sangrando de nuevo. Las nauseas y el asco me revolvieron el estomago, desvié la mirada hacia el suelo y agregue con un hilo de voz – Blade, el caza vampiros.

– Ya esta – dijo entusiasmado y aliviado, a los dos o tres segundos escuche un leve tintineo metálico, la bala debió de haber salido – si, se llama Blade. Aunque yo supongo que se cambio de nombre el día que eligió su carrera o es un seudónimo, un nombre artístico… de gustos no hay nada escrito.

Le devolví la mirada a William y no pude evitar el mirar su hombro.

Puse los ojos en su enorme herida y… se esta curando. No pude negar que este evento se sale de la escala de mi “rarómetro” y aun más este es el momento más increíble que me toco ver y vivir. En cuestión de segundos la lesión se cerró y debajo de los restos secos sangre quedo solo una fina y larga cicatriz apenas visible. William movió de un lado a otro la articulación, para ver que todo estuviera en su lugar y luego dijo aliviado.

– Lleva mas o menos un año buscándome por todo el mundo sabes – uso cierto tono casual que me hizo quitar la mirada en – al parecer su único objetivo en la vida… como ya te habrás dado cuenta es buscar y eliminara a todos los monstruos como yo.

– Tu no eres un monstruo – espete, un pensamiento en voz alta que me dejo en una muy mala posición. Le agradeceré por siempre a William que puso cara de desinterés y dijo.

– Ahora no hay tiempo para eso – cerro los ojos pero dibujo una tenue sonrisa divertida – lo importante es que ese sujeto busca rematarme y ahora a ti también.

– ¿De que hablas? – pregunte con el corazón latiendo con fuerza, otra sorpresa de la mano de este vampiro, ahora desearía no haberme interpuesto entre ellos, así no estaría en medio de esta guerra que no me corresponde.

– Analicemos la situación por un segundo ¿quieres? – dijo con calma, se coloco la camisa y agrego mientras se la abrocha – en los últimos veinte minutos has: Ayudado a un monstruo a escapar de su captor, evitaste la muerte de uno de los grandes males de la humanidad y escapaste criatura que podría matarte en un parpadeo… creo que Blade no estará muy feliz que digamos.

Maldita sea William ¿que he hecho? Todo lo que he logrado esta por esfumarse. Mi fama, mi sueño, mi vida; todo lo que siempre quise para mí… a menos que.

– ¿Acaso no puedes matarlo? – me odiare por siempre por solo haber dicho eso.

– Acabo de golpearlo con tanta fuerza que le hubiera destrozado la mandíbula a un elefante – dijo molesto, me quede sin palabras y deje caer mi mandíbula de incredulidad – un hombre común y corriente hubiera muerto, o se le destrozaría todo el cráneo como mínimo. Pero a él solo se le voló el sombrero.

– ¿Qué tratas de decir? – pregunte asustada de la respuesta.

– Que de alguna manera ese caza vampiros logro hacerse con fuerza y resistencia súper-humana – dijo sonando realmente preocupado, si a alguien con todos los poderes imaginables le teme a ese sujeto ¿Cómo debería sentirme yo? – lo único que podemos es escapar, ver si se cansa de perseguirnos y si no tendremos que buscar la manera de neutralizarlo.

– ¿Lo mataras?

– Primero buscare la forma de quitarle lo que le da esos poderes, sin ellos no será mas que una molestia, otro mortal mas.

– ¿También tengo que huir? – pregunte conociendo la respuesta antes de que salieran las palabras de su boca.

– Lo lamento, pero desde el momento en que te topaste entre Blade y yo te convertiste en su nueva victima – se disculpo William, arrepentido o dolido por algo que no pude identificar. Se puso la chaqueta y me miro de forma algo extraña.

– Entonces ¿Qué voy a hacer ahora? – pregunte desanimada y dolida, mi vida ya no volverá a ser la misma.

– Tendrás que tomar una decisión, ahora, justo en este lugar – dijo William tratando de sonar motivador, haciendo un pésimo trabajo, pero debo de reconocer el esfuerzo de hacerme mas suave el golpe – tienes que elegir entre quedarte y rogarle al cazador que no te haga daño, y si eliges eso tratare de hacer que él vaya a buscarme a mi para que no te ataque. Y la segunda opción es que vengas conmigo, lo mas probable es que sea incluso mas peligroso pero tratare de hacerte la vida lo mas segura posible. La decisión en tuya, de nadie más.

¿Por qué tengo que tomar estas difíciles decisiones? ¿Qué hice para merecer esto? esto simplemente no es justo. Esta tiene que ser la más conflictiva elección que he tenido que tomar en toda mi vida. ¿Cuál será a opción correcta y menos traumática para mi? me siento tan abrumada, confusa y asustada al saber todo por lo que he pasado y lo que esta por ocurrir si tomo la alternativa equivocada, pero estoy forzada por mi y por la situación a tener la cabeza fría.

– No es que trate de apremiarte ni nada pero el tiempo es algo con lo que no contamos – dijo William – no se cuanto tiempo tardara Blade en aparecer de nuevo.

– De acuerdo, de acuerdo – dije exaltada, solo tengo muy a mi pesar una sola opción – ¿ahora que haremos?

– Lo primero es salir de este lugar y de la mirada acechadora del cazador – dijo William con una leve media sonrisa – que, conociendo a nuestro amigo estará esperándonos apenas se abran las puertas de este elevador se abra, por lo que… – William se estiro y oprimió el botón de emergencia de ascensor, causando que se detenga de improvisto.

– ¿Qué has hecho? – le pregunte irritada, ese tipo de comportamientos impulsivos e idiotas son lo que mas me desagrada de él – ¿ahora como saldremos?

– Yo no necesito puertas ni ninguna otra salida para humanos – dijo el en tono orgulloso – si mal no recuerdas me puedo transformar en niebla, solo me deslizo por las ventilas y en menos de lo que canta un gallo estaré fuera del edificio.

– Que buen plan… pero adivina chico se te olvido la parte en la que yo también escapo – le dije lo mas sarcásticamente posible, era impresión mía o este sujeto no tiene un plan claro o es que es un idiota y lo de vampiro solo le dejo unos colmillos puntiagudos – tu plan tambien incluye que ese loco cazador me encuentre y quien sabe que me haga – tras mi fachada de sarcasmo estoy realmente preocupada. No se por que pero no entiendo por que las personas se vuelven malas o desconsideradas cuando están con miedo o aterradas.

– No, por supuesto que no – dijo William sin inmutarse, sonando sorprendido por haber insinuado eso… que petulante es este tipo – pero mi plan si estipula que tendrás que abrazarme con fuerza, intentare convertirte a ti también en niebla.

– ¿Funcionara?

No se si su plan se me hizo exageradamente loco o estupido, diré que es un empate pero si resulta tendré que tragarme mis palabras.

– No tengo ni la más remota idea, es la primera vez que lo intento – dijo en tono consolador – pero no tenemos nada que perder, en todo caso si funciona estaremos a salvo y si no al menos yo lo estaré ¿lista?

Su comentario no me hizo nada de gracia pero no tengo otra opción a parte de obedecer. Me acerque a él y con recelo y torpea lo envolví con mis brazos, puse incómodamente la cabeza contra su pecho, se me hace frió pero no insoportable. Me sujete a él con fuerza, no me debería sorprender que sea frió al tacto pero me parece increíble, incluso fascinante. …l por su parte me estrecho mas contra su fuerte pecho, a cualquier otro le hubiera dado una bofetada a instante pero con él no me siento tan incomoda… o será que le tengo lastima por que ya lo golpee una vez, puso las manos sobre mi cintura y clavo su fría barbilla en mi frente.

– respira profundamente – me susurro – a la cuenta de tres aguanta el aliento, si esto funciona te puedo asegurara que se va a sentir raro.

– No me digas – me mofe con ironía, William se limito a reírse en voz baja.

– Preparada.

Solo asentí y comencé a respirar, preparando a mis pulmones para dejarlos sin aire dentro de poco.

– UNO.
– DOS.
– ¡TRES!

***

Blade se lanzo contra el elevador invadido por la cólera, le dio una par de golpes que lograron abollar las puertas de metal. Respiro con fuerza y tras un segundo o dos recupero la compostura. Saco de su abrigo una pistola y con velocidad increíble se lanzo hacia las escaleras de emergencia.

Para alguien con los talentos del cazador bajar por unas escaleras no es mayor esfuerzo. Sus pensamientos son caóticos y violentos pero curiosamente atados firmemente alrededor de una sola idea principal que ocupa todos sus sentidos, como un animal salvaje.

“No puedo esperar para encontrar a esa sanguijuela y destrozarla con mis propias manos y… esa zorra también pagara por interponerse en mi camino”

Con la increíble velocidad de sus piernas llego en poco tiempo al piso diez. Sus sensibles sentidos percibieron un ligero ruido, inaudible para un humano corriente. Sus instintos lo hicieron detenerse de golpe. Con una patada derribo la puerta de la salida de emergencia que lleva al décimo piso y se proyecto hacia el pasillo.

Llego al agujero del ascensor e intento abrir con las manos las puertas de este, no lo logro. Saco de su gabardina otro cuchillo de cazador, siempre es bueno tener un repuesto; pensó. Introdujo sin esfuerzo la filosa hoja con la cual pudo forzar a abrir la puerta. Se tiro por el agujero completamente oscuro y luego de un par de metros llego hasta el techo de la cabina, no se mueve. Con un único disparo rompió el candado de una escotilla en el techo del elevador.

Abrió la escotilla y se dejo caer, el vampiro y su amiguita son prácticamente suyos.

El lugar esta vació.

– ¡Maldito vampiro! – grito lleno de ira e irritación. Su presa otra vez se le había vuelto a escapar y ahora con la ayuda de una mujer.

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