Capitulo VIII: La Maldicion de la Sangre

Posted on 29 septiembre, 2009

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La cacería esta por comenzar.

En una situación normal mi corazón estaría latiendo sin control, excitado, preocupado por el riesgo al que estoy por arrojarme. Pero luego de mas de veinte años en el negocio ese tipo de reacciones no solo son exageradas si no que contraproducentes. Mi principal arma es la sorpresa, y cuando mis presas pueden oír los latidos de un corazón nervioso a cincuenta metros controlar tus reacciones físicas es algo muy valioso.

Camine hacia el escritorio de mi pequeño apartamento de motel que acabo de rentar, me senté en un banco que estaba a mi alcance y comencé mi trabajo, el primer paso es estar preparado, lucho contra las fuerzas desconocidas del mundo, debo de estar listo.

Balas de plata y a las que me gusta llamar especiales, mis armas, una escopeta y unas cuantas pistolas. Un sin fin de artefactos y reliquias de nombres tan diversos y complicados que yo decidí colocarle sobrenombres y apodos, como cargas U o bombas sarcófago, ya saben cosas por el estilo, que no contrasten con mi profesión.

Y mi nueva favorita, a simple vista es solo una linterna… pero es mucho más que eso. Mis jefes en el alto mando me lo acaban de entregar, por alguna razón que yo no logro comprender quieren que haga mi trabajo lo mas rápido y humanamente posibles. Pero díganme ¿se puede ser humano con algo inhumano?

No, no se puedo, en realidad no quiero pero para este caso es lo mismo. Encendí un cigarrillo mientras terminaba de alistarme, coloque todo en su lugar. Me pare y camine hacia mi cama donde había colocado mi chaleco, me lo puse y como si fuera un policía lo llene de mis juguetes, que nombre tan extraño para armas de muerte.

¿Qué estoy diciendo? yo no soy un asesino, aunque algunos me llamarían genocida mercenario, la verdad es que soy un justiciero, ceo un balance a las siempre reñidas fuerzas del bien y el mal, además, para matar algo debe de estar viva primero.

¿Pero por que hago esto? termine mi cigarrillo, me puse el abrigo que tenia en el perchero y mi sombrero. Abrí la puerta y patee la pequeña línea de tierra de cementerio regada en el arco de esta. No creo que sea necesario, no deben de haber muchos fantasmas por aquí cerca, pero siempre debo de estar preparado.

Recuerdo el porque hago lo que hago. Estaba dormido, tenia 18 años, el mes siguiente entraría a la diversidad, era muy entrada la noche. No recuerdo bien que pero se que algo me despertó, Salí de mi cuarto, un extraño sonido llegaba de la sala, fui hacia ala con mucha precaución y cuando entre…

Mi padre yacía en el suelo, muerto, pálido, debajo de un gran charco de sangre y a poco metros mi madre. Apresada muriendo, un vampiro le estaba quitando la vida. Me caí, mis piernas estaban convulsionando, mis ojos se llenaron de lágrimas. Era tan impotente débil, frágil, no pude salvar a mi madre.

Cuando ese monstruo se hubo saciado del cadáver de mi madre lo arroyo al suelo, como si fuera un pedazo de basura, sentía tanta rabia, tanto dolor, pero mi cuerpo no quería reaccionar. Lance un terrible grito de dolor que me dejo sin voz, fue solo entonces que él vampiro se dio cuenta de mi presencia. Era alto, de una piel tan blanca que parecía enfermo, su cara era simplemente monstruosa, su piel es tersa, sus labios no tienen color, sus ojos rojos y vacíos, su cabello rubio platinado largo peinado hacia atrás, en su conjunto su rostro le daba una apariencia aterradora e intimidante, la cara de un verdadero asesino.

– Tienes suerte de que ya este satisfecho niño – me dijo con una voz fría, helada que hizo que se me erizara los bellos de la nuca. Se me acerco y acaricio mi rostro. Su mano era tan fría como él hielo, igual que su alma – pero descuida pronto nos volveremos a encontrar. – agrego y frente mió se desvaneció en una nube blanquecina que se evaporo en el aire.

Desde ese día me he dedicado a buscar y matar a todas esas criaturas, a esos monstruos hasta que me vuelva a topar con él, para vengar por fin lo que le hizo a mis padres. ME fui del motel, es hora de la fase dos: Encontrar a mi presa y luego…

La fase tres: neutralizarlo.

Cuídate William Knight, voy por ti.

– ¿Cuál fue tu pregunta? – pregunto William con una sonrisa de tiburón, terrible y amenazante.

– ¿Cómo se forman los vampiros? – me limite a repetir. Estaba asustada, su rostro se veía desencajado, y sus ojos rojos ahora mostraban que estaba a punto de atacarme – ¿algún problema? – agregué intimidada.

– No, en lo absoluto – dijo William como si nada, su rostro regreso a la normalidad, lo que me permitió volver a respirar – es solo que me sacaste fuera de base con esa pregunta. No es una de esas preguntas que se hace sin tener un oscuro objetivo.

– No, es solo por saber – me limite a decir, no se por que pero me estaba justificando ante un asesino, por que me es tan difícil verlo así – es solo otro tema para nuestra entrevista, no es que no me interese ser inmortal.

Su rostro se volvió de piedra.

– No me hizo gracia – dijo William, esta vez parecía decepcionado mas que molesto – además no soy inmortal.

– Creo que vivir para siempre y nunca envejecer es ser inmortal.

– No, eso es ser joven por siempre – dijo él reflexivamente – tendré esta edad por siempre, nunca envejeceré y las enfermedades y males de los mortales no me afectan pero eso no significa que soy eterno, es mas acabo de explicarte las diferentes formas en que puedo morir, ya te conté las historia de Gabriel luego de su muerte fue cuando consiguió la inmortalidad, la verdadera inmortalidad.

– ¿Cual?

– La de tus ideales – respondió – al enseñarme e instruirme sus ideas, sus ideales pasaron la prueba del tiempo y ahora que están grabados en esa cinta Gabriel Valerius, el único vampiro inmortal será conocido por los que no se imaginan que existe mi mundo.

Me quede muda, agradezco que no tuviera que decir nada, William agrego.

– Si realmente quieres saber, la transformación de un mortal en un no muerto se realiza con en simple ritual del bautismo de la sangre ¿sabes lo que es?

– No es lo que utiliza Drácula para convertir a Mina Harker – respondí para mostrarle que no era tan ignorante sobre el tema vampiro – es hacer que la persona a transformar beba la sangre de un vampiro y cuando muere se convierte en un vampiro.

– Eso es correcto – dijo William con una extraña sonrisa – pero para ahorrar algo de tiempo mientras beben mi sangre yo hago lo mismo.

– ¿Lo intentarías conmigo? – no se por que pregunte eso, pero lo hecho esta. William en vez de burlarse o sacarle un doble sentido a mi frase parecía que había envejecido veinte años, sus ojos se llenaron de dolor.

– A pesar de todo lo que tengo no te desearía mi mismo destino – dijo en susurros – a pesar de ser mas rápido fuerte y longevo todo lo cambiaria por un día, solo un día como humano.

>>Nadie se merece sufrir esta maldición, esta maldición de la sangre – agrego sin mirarme, se veía devastado, otra de esas incongruencias de su estado ¿Cómo puede no tener alma o estar vacío so pareciera que incluso parece preocuparse por mi? que contradictorio – fuerza, velocidad, la eternidad nada de eso vale lo mas mínimo cuando no tienes a nadie o no puedes tener a nadie, de que sirve la vida eterna si no puedes gozar los simples placeres de la vida, solo matar y saciar tu sed, eso no es vida.

>>El crepúsculo ha muerto y esta es la hora en que las criaturas de la noche como yo salgan a vagar por la tierra, es la hora de los espectros.

No le entendí bien eso ultimo, mire hacia la ventana, era de noche. No se donde ni cuando se me fueron ¿cuantas? cinco horas, debe ser esa excusa: el tiempo vuela cuando te diviertes.

– William aun te quiero preguntar una última cosa – dije, volví la vista adonde estaba la silla de William pero el no estaba, se había ido. Lo único que quedaba de él era esa grabación en mi MP3 y los recuerdos de los dos días mas extraños pero emocionantes en mi monótonamente normal vida.

– Adiós – susurre, tome la grabadora improvisa de la mesa y rebobine la cinta.

Luego de tomar un baño y comer una cena frugal me dispuse a escuchar de nuevo toda la cinta. Escuche de nuevo toda la entrevista y hubo una frase que me llamo la atención

– La maldición de la sangre, suena como un buen titulo para un libro ¿no lo crees?

Debo dejar de hablar sola.

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