Capitulo VI: La verdad del Vampiro

Posted on 29 septiembre, 2009

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– ¿No los descubrieron? – pregunte – no puede ser posible que no hayan escuchado como dos de sus edificios eran demolidos.

– En efecto lo escucharon – contesto William – pero lo único que encontraron fue un par de paredes desechas y un pila de cenizas, ya nos habíamos ido. Al día siguiente una joven, de una familia decente debo de agregar, contó una loca historia sobre un superhéroe que la salvo de un monstruo o uno de esos absurdos que dice las personas cuando se asustan o un sueño. Al final nadie le creyó y la causa oficial de los derrumbes fue por culpa de un adobe del siglo XVIII que por fin fallo.

– ¿Qué ocurrió luego? – pregunte, estaba tan absorta, sorprendida, ¿Qué mas me podría mostrar William de su extraño mundo? ¿Cuántos misterios más hay para mi tras el velo de la inmortalidad?

– Pase los siguientes dos años aprendiendo a vivir… se podría decir nueva vida – dijo William, debe de habré algo, mas, cuantas cosas debió de aprender de Gabriel ¿cuantas? – claro, te podría hablar durante todo el día y la noche sobre lo que pase mientras que Gabriel fue mi tutor – agrego, espero que sea impresión mía pero juraría que acaba de leer mi mente… es un absurdo ¿no? eso solo ocurre en esos libros idealistas, no en la vida real ¿no? – con él enseñándome a controlar mis habilidades e impulsos deje de ser un monstruo a ser un vampiro.

– ¿Acaso no es lo mismo? – pregunte, él se me quedo mirando, supongo que sorprendido aunque en esos ojos rojos inexpresivos al igual que su rostro no pude ver muchas emociones, de verdad que los vampiros son o al menos se ven vacíos – quiero decir todo el mundo sabe que los vampiros son uno de los monstruos legendarios de nuestra cultura junto con Frankenstein y los hombre lobo.

– Se te olvido lo momia – dijo él, espero que en broma – pero tienes razón a sus ojos somos o éramos poco mas que monstruos pero tras bambalinas hay un mundo aparte, nuestro mundo y como tal hay reglas y leyes, la diferencia principal entre un vampiro y un monstruo es que nosotros podemos causar terror y fascinación a la vez.

>>Somos mas que monstruos, lo somos pero a diferencia de los hombres-lobo no somos terribles victimas de una maldición hereditaria – ¿los hombres lobo pueden tener hijos? – no vivimos como mártires de la luna, y frankenstein no es mas que el experimento de un doctor chiflado.

>>Nosotros somos los señores de la noche, el rey de todo los horrores ocultos en la penumbra, malditos, sin duda, pero no sufrimos por nuestra condición. Vivimos para matar, elegimos el como, cuando, como y donde, eso es lo que nos diferencia de los monstruos que son nuestros sirvientes.

– ¿Eso quiere decir que hay mas cosas en tu mundo? – pregunte, esto se pone cada vez mejor, el miedo fue derrotado por la exaltación y la emoción, con esto lo le ganare a Rice y a Meyer – ¿hay hombres lobo o lo que sea que sea frankenstein?

– No te lo sabría decir a ciencia cierta – respondió – pero ahora lo que importa soy yo y mi historia, pero si quieres saber mas tengo uno cuantos contactos para ver si te pueden ser de utilidad.

– Mejor dejémoslo así – pasar mas de este día con William no esta entre mis planes, no lo estará, aunque me muestre los huesos del Yetí o me entreviste con Nessie.

– Eso pensé – dijo William con autosuficiencia – como te iba contando. Gabriel durante el tiempo que pase con el se convirtió en mi maestro, me enseño a recuperar parte de la humanidad que perdí el día que desperté siendo lo que soy – note que no quiso hablar de la muerte de su familia y no lo culpo – aprendí a utilizar mejor los dones como retribución a la maldición que sufriré por toda la eternidad.

>>Me llevo por todo el mundo conocí mas de los míos, mas sobre el mundo en el que fui forzado a vivir y descubrí tantas cosas que por primeras en toda mi corta vida vampirica supe apreciar el hecho de que viviré por siempre para disfrutar de todas las maravillas que tiene este planeta para mostrar, por primera vez me compadecí de los mortales pero eso duro poco.

– ¿Por que? – pregunte, era tan curiosos que un ser que sera joven y fuerte por siempre se compadezca de alguien como yo ¿es tan complicado ser el rey de la noche?

– Por que siempre viviré – dijo él – seré lo único que se quede así, quizá no lo entiendas pero el hecho de que hay un fin hace que la vida tenga un propósito, nunca serás mas hermosa que ahora, nunca será lo que fuiste, eres única y eso te hace mas especial que esta cosa que soy. Una estatua que se quedara perpetua matando y viéndome igual aunque todo lo que conocía haya muerto hace siglos.

– ¿Eso también lo aprendiste de Gabriel? – pregunte – no puedo creer que un inmortal se compadezca de algo que tendrá un fin, es el sueño de todos ser eterno.

– Para tu sorpresa eso lo aprendí por mi mismo – dijo William, se veía tan perturbado, tan frágil – pero fue Gabriel quien me lo enseño. Fue el día que me quede sin familia por segunda vez.

Las mil y una preguntas que tenia en mi mente retorciéndose y luchando por salir se volvieron humo lo único que mi cuerpo podía hacer es escuchar, ninguno de mis músculos reaccionaba.

>>Pase dos años siendo el protegido, podría decir que el compañero de Gabriel, pero lo que no sabia era que él no buscaba un amigo para la eternidad, si no un aprendiz para que las futuras generación de caballeros nocturnos no comedirán sus mismos errores.

>>Era de día, medio día, estábamos en el interior de la casa de Gabriel en Inglaterra, mas allá había un gran campo verde y veraniego. …l se paro en el arco de la puerta oculto entre las sombras, típico de un vampiro, se volteo y me dijo.

– Es hora de despedirnos – agrego William recordando lo dicho por su antiguo mentor – recuerda que el futuro es tuyo, recuerda…

– ¿Estas bien?

– Si es solo que nunca le he encontrado el significado a lo que me dijo – William se veía perturbado debajo de su manto de frialdad – el me dijo: se acerca la hora oscura y es irónico que en el frió corazón de un vampiro este nuestra única esperanza.

>>Y luego se encamino hacia la luz – agrego William volviendo a su relato – antes de que diera un segundo paso ya era una pila de polvo que se llevaba el viento, así fue como termino la vida de Gabriel, uno de los vampiros más antiguos, sabios y poderosos que existían.

– No veo que tiene de extraño o inexplicable – dije, confundida, era tan claro lo que le dijo Gabriel que me extrañaba que no hubiera descifrado su significado – yo veo que el trato de decir que nadie es tan cruel o tan perverso, todos inclusos los que no tienen alma son capaces de actos de nobleza, solo hace falta que tu valor sea puesto a prueba.

– No lo entiendes – se limito a decir William – soy el señor de la oscuridad, el pastor de la desgracia, es irónico que un vampiro pueda hacer una buena acción por que nosotros somos los traedores de la desgracia en el mundo. No tengo alma, acaso no lo entiendes. Ya fui condenado al abismo solo que su señor no ha reclamado también mi cuerpo solo por que me he convertido en su acolito, soy el sirviente del señor del abismo, la entidad mas oscura y terrible de la creación, nada mas.

Era tan contradictorio, no le podía creer, aunque tuviera razón (yo se que tiene razón) pero es que nadie que pueda ser tan… tan humano no solo no puede carecer de alma si no que sea tan atroz. El tampoco es un santurrón, el es un humano, alguien que se debate como todo humano en esta eterna encrucijada entre el bien y el mal.

– Nadie puede ser tan malo.

– Te sorprendería saber la verdad – dijo como si nada – pero dejemos eso para otro momento. Lo que sobrevino después fue lo mismo que fue en un comienzo, volví a vagar por el mundo pero algo había cambiado. Ya no era aquel monstruo que solo se alimentaba sin pensar en más nada, ahora tenía conciencia, había recuperado los valores, la conciencia, en fin todo lo que me convertía en humano.

>>¿Cómo podía volver a ser aquella bestia sedienta de sangre? Por un lado me dolía como no tienes una idea tener que matar, pero por otro no me quería deshacer de mi poca humanidad, no podía dejar ninguna de las dos cosas que me distinguían, el hambre y la conciencia.

>>Pasaron así varios meses en los que matar y beber sangre se hizo tan agónico como placentero, sin propósito, vivir por vivir, como si Gabriel no hubiera pasado. Pero fue cuando algo resurgió en mi, algo me hizo querer de nuevo la vida.

– ¿Que? – si podría calificar este momento en una obra diría que este seria el clímax.

– Recuperar la dignidad de mi casta – dijo William, ese era su nuevo propósito, su misión en la vida – un día vi una película, no quiero ni pronunciar su nombre, fue en esta misma ciudad.

>>Lo que vi en esas poco mas de dos horas destruyo por completo mas de mil quinientos años del mito del vampiro – agrego William con repulsión – el señor de las tinieblas, la encarnación de los miedos y pesadillas de la humanidad fue arrasado, vilipendiado y destruido por una cara linda y el deseo de vender libros.

– Te refieres a Cre…

– No digas ese nombre – me amenazo y francamente no quiero hacer la prueba – esa es el motivo por el que estoy en este lugar. Lo que mas quiero es devolverle la gloria perdida a lo que se solía llamar vampiro, que ahora un mejor nombre seria “superhéroe con piel de diamante”.

– No te parece que es algo insulso – dije – ¿Qué importancia tiene que alguien piense así sobre ustedes? Se supone que tú no eres real, si no fuera por que me cocinaste el almuerzo yo pensaría que eres una creación de mi imaginación.

– No es gracioso – dijo él, me quede petrificada, su cara era tan atemorizarte, ahora si parecía un vampiro – mi especie ha hecho cosas terribles a lo largo de la historia lo meno que nos merecemos es que nos teman ¿no lo crees?

– Te sientes orgulloso de ser un monstruo – dije, sin pensar.

– Si.

Ambos nos quedamos en silencio, no podía comprenderlo. Como alguien podía estar alegre de ser temido y odiado por todos, ser la cosa más terrible conocida…

– ¿Quieres o no saber la verdad del vampiro? – pregunto de manera cortante – bueno esa es, soy un monstruo y quiero ser tratado como uno.

– ¿Qué dices si ahora te pregunto sobre lo que es ser un vampiro?

– Digo que hagas tus preguntas – dijo él, seguramente esta era la parte que el estaba esperando y yo también…

– ¿Cómo es tu mundo? – pregunte y si en algún momento de mi vida he querido una respuesta este era ese.

 

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