Capitulo V: Gabriel Valerius

Posted on 29 septiembre, 2009

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– ¿Mataste a toda… tu familia? – Dije con un hilo de voz, me temblaban las manos, mis corazón latía fuera de control – eres un monstruo.

– Lo se – dijo el con un tono sombrío y aterrador, mis impulsos me ganaron. Me levante y salí corriendo hacia la puerta con toda la velocidad de la que era posible…

Pero como aprendí luego es imposible huir de un vampiro. El apareció frente mió de espaldas a la puerta.

– Ahora escúchame bien – dijo terriblemente amenazador, un monstruo real – te he dejado vivir solo por que quiero como no tienes idea esta oportunidad, pero si intentas otra vez algo tan estupido como querer huir morirás desangrada antes que puedas siquiera gritar.

Me quede petrificada, intente gritar paro el puso su dedo en mis labios y sorprendente incluso para mi quede silenciada. Ahora parecía tierno, como un novio de toda la vida o algo mas sublime aun, pero no pude decirle nada malo, al menos en ese momento.

– Ahora lo mejor que puedes hacer es sentarte y continuar en lo que estábamos – y me guió con cuidado de vuelta a la sala, me senté en el mismo lugar en el que estaba y el hizo lo mismo – ¿Cuál es tu siguiente pregunta? – dijo en tono formal.

– ¿Qué demonios me hiciste? – pregunte luego de un rato y devuelta a la realidad. Me sentía tan confundida y asustada que apenas podía mantener una mínima coherencia en mis pensamientos.

– Se le llama el “encanto del vampiro” – respondió él – o al menos así le dicen en mi mundo, es la habilidad que tenemos para cautivar a nuestras posibles presas con el simple tono de nuestra voz, nuestra apariencia, incluso nuestro aroma, es especialmente efectiva en las mujeres… no se por que.

– ¿Todos los tuyo tienen ese don? – pregunte mas intrigada que asustada.

– No podría decir que el 100% de los vampiros lo tiene – respondió – pero no quiero hablar de ello por ahora ¿quieres que continué con el relato de mi vida?

Asentí, sabría que me podría arrepentir de eso pero era por mucho mi boleto a un pulitzer o si no a un Nóbel de literatura.

– Luego del acto mas abominable que hice alguna vez vivo y ahora muerta mi familia se había extinguido… pero mi prima poco mas joven que yo Cristina se había quedado en el hospital, fue al baño antes de que yo huyera, y me alegro que viviera, pero no podía acercármele ¿Cómo hacerlo, acabe de matar a todas las personas que apreciaba de alguna manera?

– ¿Qué paso con ello? – pregunte temerosa de la respuesta.

– Le escribí una nota despidiéndome… básicamente una nota de suicidio, en la que admitía haberlos matados – explico – ella termino heredando todo lo que era de mi familia, que no era poco, y desde entonces no supe nada mas de ella.

– ¿Entonces que hiciste?

– Recorrí por dos años el mundo, saciando mi sed con cada pobre persona con la que me topaba, pero solo humanos. Esas muertes nunca fueron relacionadas entre si y nadie fue acusado por ellas, una carga menos para mi.

– ¿Por qué solo humanos? – Pregunte intrigada – ¿y por que es un peso menos, eres un homicida?

– Si, pero no arrestaron a nadie por mis actos, yo solo mataba por necesidad, por instintos, eso no perdona mi conducta pero si las justifica, no puedo cambiar el destino de esas almas que tuvieron fin entre mis brazos, pero si el de los que inculparan por mis crímenes.

>>Y por que solo bebo sangre humana, en ese momento lo hacia solo por instintos, por alguna razón que no quise responder no me atraía especialmente la sangre de una rata o un perro… luego supe que es una de las pocas leyes que existen entre los monstruos de la noche.

– ¿Por que?

– Por que si nos alimentamos de animales con frecuencia aumenta las posibilidades de que se transformen en vampiros. Y créeme cuando te digo que si hay algo en la tierra algo parecido a los demonios del abismo eso es un animal con vampirismo. Solo bebemos sangre de animal en momentos de completa necesidad y primero hay que matarlo para que no se pueda transformar.

– ¿Qué otras normas hay?

– Mantener el secreto del vampirismo, nuestro mundo o cualquier otro indicio que le revele a los mortales que existimos mas allá de sus pesadillas – explico – no beber sangre de vampiro, es el mas reprobable de todos junto con traicionar la nación de los vampiros.

– ¿Hay una nación de vampiros?

– Técnicamente no – corrigió el – es mas bien una organización u orden, un club de chupa sangres. Me tope con ellos cuando mi vida carecía del menor sentido, durante el día deambulaba sin rumbo, solo otro mendigo en las calles y durante las noches me alimentaba de mis victimas incautas, lo mas cercano a un animal a lo que puede llegar un humano.

– ¿Fue cuando conociste a Gabriel? – pregunte recordando lo que dijo sobre su “padre vampiro”.

– En efecto – respondió – pero él no fue el primer vampiro con el que me tope.

>>Recuerdo que en ese momento estaba en Francia, en una villa poco poblada y supersticiosa, no se que me llevo hacia ese lugar perdido en la campiña. El punto es que caminaba por una calzada de piedra en plena noche, no había nadie en las calles y la bruma lo cubría todo. Cruce una esquina cualquiera y fue cuando lo vi.

>>Una mujer, de pelo rubio, alta, la mujer mas bella que vi en mi vida, aunque no había la mas mínima luz yo podía verla con mis ojos de vampiro, ella caminaba con cautela hacia el otro lado de la calle. Nunca supe por que pero ella fue la primera humana por la cual sentí algo más que el irresistible impulso por saciar mi eterna sed, pero ese momento de breve humanidad murió tan pronto como apareció. Una sombra apareció detrás de ella otro vampiro.

– ¿Qué haces al sol a estas horas? – le pude escuchar preguntar. Por alguna razón me tense, listo para pelear.

– ¿Querías protegerla o querer ser tu quien… la matara? – pregunte con franco miedo por la respuesta.

– No lo se, un poco de ambas – respondió el dubitativo – por un lado no podía dejar que semejante luz en el mundo se apagase por otro lado era ese dolor en el vientre, esa sed que me quema, el deseo de quitarle hasta la ultima gota de vida, era algo incoherente pero mis pensamientos llegaron a una idea coherente “no le permitiré que le haga daño”.

>>Voy a mi casa – dijo la dulce voz de la mujer, perdida en el encanto de los vampiros que antes me había resultado tan útil ahora me era completamente repulsivo, la violación del don de dios, del libre albedrío. Ella estiro el cuello, inconsciente de la desgracia que estaba propiciando. Mi cuerpo actuó por si solo.

>>Utilizando toda mi velocidad logre evitar que sus puntiagudos colmillos del que ahora era mi enemigo tocaran la delicada piel de la muchacha, lo sujete por el cuello y lo lancé a más de diez metros de la mujer que salio del trance.

>> ¿Qué paso? – dijo aterrorizada y tiritando, debió de ver mis ojos pero eso no me importo.

>> ¡Corre! ¡Corre, no mires hacia atrás! – le grite. En ese momento el vampiro me tomo y arrojo, mientras volaba por los aires puede verla correr, un peso menos, ahora tenia que averiguar como matar a un vampiro.

– ¿No sabias como matarlo? – Exclame extrañada – no se tu pero eso fue una estupidez.

– Yo no lo llamaría así – dijo – si no más bien una insensatez. Para disculparme solo puedo decir que en ese entonces era una criatura de instintos.

>>Volviendo a mi pelea, caí de espaldas en una pared con tanta fuerza que agriete varios ladrillos, no tuve tiempo para incorporarme el vampiro me tomo por la ropa y me arrojo contra otra pared, esta vez la atravesé – abrí los ojos asombrada por la fuerza que poseen esas criaturas – caí en el mostrador de una carnicería.

>>Si querías parte de la sangre de esa niña debiste pedirlo – me dijo el vampiro, provocándome – ahora ambos perdimos una buena presa, y sabes, me pongo de mal humor cuando tengo hambre.

>>Me alzo – agrego William, juro que si nada esto se graba me voy a poner a llorar, por ahora estoy absorta en su historia mientras que el se mantiene insondable – logre tomar un cuchillo y se lo clave en el brazo pero solo sonrió.

>>O eres un nuevo o eres verdaderamente tonto. – fue único que dijo. Con la mano herida me sostuvo en el aire y con la otra se quito el cuchillo del brazo y me lo clavo en el pecho, no sentí dolor alguno.

>>Luego me volvió a lanzar contra una pared, termine en el suelo de la iglesia del pueblo, de repente la herida del cuchillo me comenzó a doler, un dolor que quema, como si estuviera al rojo vivo.

>>Me quite el cuchillo, dolía tanto, y estaba desangrándome, la primera vez que sangraba en dos años, me asuste, a pesar que mi vida no tenia sentido no quería morir, un reflejo de supervivencia supongo. Me levante dando tumbos y aun con el cuchillo en la mano.

>>Parece que te distes cuenta que la tierra santa le quita la inmortalidad al vampiro – dijo mi enemigo, mas fuerte, mas veloz y mas sabio que me ha vencido, solo se estaba regocijando de mi estado moribundo. Tome todo lo que me quedaba de fuerza la use, brinque hacia el vampiro y con el cuchillo le logre cortar la cabeza. Enseguida su cuerpo se convirtió en cenizas.

>>Apenas pise el muro que unía la iglesia y la carnicería mi herida se curo y me sentí mejor que nunca. Lo había logrado, había matado un vampiro, superior a mí en todos los aspectos.

Demonios, este si que es un buen material. Como no se me ocurrió escribir sobre vampiros antes, esto venderá más que Harry Potter como que me llamo Isabel Mendoza.

– Sabes muchachito (dijo un voz de entre la nada, provenía del interior de la iglesia) – agrego William introduciéndome devuelta a su extraordinaria vida – eres la primera persona en mas de un siglo que mata un vampiro, y eres el primer vampiro en medio milenio que mata a uno de los suyos.

>>De la nada apareció un hombre de cabello rubio y penetrantes ojos rojos. Era Gabriel, en un primer momento me mantuve en guardia, podría ser un amigo del que acabo de matar buscando venganza.

>> ¡No te me acerques! – grite, puse el cuchillo entre el y yo pero en menos de lo que tarda un respiro se había ido. Una fuerza invisible me desarmo, derribo y lanzo hacia el centro de la iglesia, volvió el dolor, como si se me hubieran roto las costillas, y seguramente eso paso.

>>Supongo que así es como pensabas mantenerme a raya ¿no? – dijo él, sentado al lado de mi, en uno de los bancos, con las piernas cruzadas, como si nada. A él no le llegaba ni a los talones, lo mas que podría hacer es intentar escapar – acaba de morir un vampiro ¿Por qué razón? No lo se ni me importa, yo no me voy a manchar con la sangre de uno de mis hermanos. He notado que no controlas en lo más mínimo tus habilidades.

>>Como yo lo veo tienes dos opciones – agrego Gabriel levantándose de su asiento extendiéndome la mano – la primera, decides ir por tu cuenta, en cuyo caso te tendría que matar porque serias una seria amenaza para el secreto de nuestra existencia o dos, me acompañas, aprendes todo lo que debes aprender, pero deberás dejar de guiarte por esos impulsos que de seguro son mil veces mas placenteros que los goces que disfrutaste como humano.

>>Estaba en una encrucijada. Por un lado tenía razón, en todo. Quería volver a ser humano o al menos ser menos bestial, pero por otro lado el simple hecho de beber sangre había sido mas placentero que cualquier otra experiencia como humana que halla tenido y mi lado mas salvaje no quería detenerse, deseaba seguir cobrando vidas por mis propios y egoístas placeres… pero había algo mas.

– ¿Qué cosa? – pregunte.

– La mujer – contesto William – esa muchacha que salve de un cruel e inesperado fin, en esa pequeña y altruista obra me había hecho sentir algo que no sentía en tantos años… felicidad. Hacer una buena acción luego de años de crueldades era más dulce que toda la sangre del mundo. Sin pensarlo dos veces tome sus mano y desde entonces Gabriel se convirtió en mi padre, y yo en su hijo.

– ¿Y esas lecciones funcionaron? – pregunte.

– A las pruebas me remito – dijo él con una sonrisa arrogante, esa que tanto detesto – de no ser por Gabriel estarías muerta y sin una sola gota de sangre desde ayer.

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