Capitulo III: Entrevista ¡CON UN! Vampiro

Posted on 29 septiembre, 2009

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– Isabel, Isabel, Isabel…

– ¡Isabel! – escuche por cuarta vez, unas suaves manos me tomaron por los hombros y tras agitarme con delicadeza volví de la realidad de mi pequeño cubículo en la sala de edición del periódico en el que he trabajado desde que me gradué hace poco mas de cinco años. La que me tenía aprisionada era una muchacha joven, con el cabello corto y de un lino negro azabache como sus ojos.

– ¿Isabel que te pasa? – pregunto la joven viéndose verdaderamente preocupada. Era Camila, una de mis compañeras en la sala de redacción, donde yo trabajo, su apariencia es muy juvenil, y no es para menos, es solo una pasante (en otras palabras una asistente sin paga, con la excusa de aprender del medio) a parte de ser una de las pocas personas que puedo considerar mi amiga.

No me mal interpreten. No es que a los demás no sean amables o que yo sea una odiosa antipática, lo que ocurre es que desde que llegue a formar parte de la redacción todos lo demás con los que trabajo al tener ellos en su mayoría mas tiempo en el medio y por ende mas experiencia los he considerado mas bien como mis tíos y tías, alguno que otro primo lejano y sin querer ofender a nadie algunos como un abuelo o abuela.

– No, no es nada – dije algo distraída. Y es cierto si mis cálculos no me engañan tuve mi encuentro con William después de las tres de la mañana y me desmaye quince o veinte minutos luego, solo para despertarme dos horas despues. Además del cansancio que estaba en cualquier momento en ganarme esta lo anormal de la situación que acabo de vivir, es decir cuantas veces en medio de la noche un vampiro, si es que en realidad era un vampiro, aparezca y te pida una entrevista.

Está bien, he leído que pasa en uno que otro libro… pero hasta ayer creí que era pura ficción. Voy a necesitar muchas sesiones de psicoterapia luego de hoy.

– ¿De seguro estas bien? – Volvió a preguntar – tienes una cara terrible – agrego tratando de hacer un chiste que no me hizo gracia.

– No todas tenemos la

– Eso espero – repuso Camila sonando tan preocupada que me dio algo de ternura – por cierto el jefe quiere verte.

– ¿Para que me quiere Alex? – le pregunte sin interés.

– Algo sobre tu libro, no me quiso decir mas – respondió y volvió a la pila interminable de papeles a fotocopiar que de seguro le mandaron a sacar.

Salí de mi reducida “oficina” en la sala de redacción que mas bien parece un laberinto donde tiene que trabajar mas de una veintena de personas, llegue sin esfuerzo al ascensor, la costumbre supongo, las puertas automáticas se abrieron, presione el botón que lleva a la oficina del director del periódico y tras cerrase la puerta comencé a ascender.

– Te deben de pagar muy bien, es uno de los diarios más importantes del país – dijo… William ¿pero como? el ascensor estaba vacío, y como si es…aun me cuesta decir vampiro. Me lance contra la pared, sentí como el color abandonaba mi rostro aterrorizado y como el corazón intentaba salir por mi garganta – una pregunta – agrego como si hablara con una amiga de toda la vida sobre el clima o el fútbol – ¿sueles tener reacciones así todo el tiempo, o solo conmigo? – entre el miedo repentino me choco el hecho que el sabe que se apareció de la nada y ni siquiera se digna a mirarme.

– ¡Eres un maldito! – le grite, el único ruido a parte del que yo producía era el de la campanita del ascensor que indica que ha subido un piso.

– Lo se, pero no hace falta que me lo recuerdes – dijo como si nada – vivo, si se puede decir que estoy vivo, con esa realidad todos los días.

– ¿Para que demonios viniste? – le pregunte enloquecida por la cólera.

– Para saber si estas lista para nuestra pequeña reunión será esta noche – dijo él – mi nona me enseño desde que yo era un bambino que le debo de dar a las damas la decisión de cuando citar a un caballero.

– Puedo decir ¡Nunca! – no se de donde salio eso.

– Claro que puedes – repuso el vampiro mirando a la puerta, otro piso más arriba y otro campanazo – pero te recuerdo que yo puedo esperar toda la eternidad, mientras que tu no, y hablo a nivel tanto físico como mental.

– ¿A que diablos te refieres? – espete.

– No conozco a muchas personas que hallan terminado muy cuerdas que digamos luego de pasar más de una semana viendo con regularidad a un monstruo como yo ¿tú me entiendes? – dijo sin siquiera voltear los ojos, aumentando mas mi rabia.

Me quede mirándolo, mi rostro antes pálido ahora se calienta con el tibio flujo de sangre que irradia mis mejillas.

De pronto las puertas se abrieron y por puros reflejos mire hacia la salida de elevador y cuando volví a encarar ya se había esfumado.

– ¡Maldición! – grite y para mi bochorno la secretaria se me quedo mirando del otro lado de la resección del piso. Apenada salí del ascensor y camine hacia el escritorio de la joven.

Para variar esta atendiendo una llamada en vez de estar limándose o pintándose las uñas.

– Espere un segundo – le dijo a la persona con quien hablaba por teléfono, se puso el auricular en el hombro y agrego ahora hablándome – el señor Cardozo la esta esperando.

Sin siquiera mirarla doble a la derecha, a la oficina de Alexander. Por lo general él es un buen jefe. Motivador, justo, centrado en lo que quiere, reconoce las habilidades de sus empleados y sabía como explotarlas al máximo… pero como nadie es perfecto mi jefe no era la excepción, se le conocía por las malas lenguas de la oficina como una persona que solía tener un interés algo exagerado para con sus empleadas. Y como todo hombre intento abordarme, pero me Salí con la mía, gracias a una llamada extremadamente oportuna de parte de mi novio de turno.

Entre en la oficina, del tamaño de la sala de redacción. Cosa que me molestaba y sigue molestándome mucho cada vez que me citaba ahí Alex, si, así solía decirle, ¿Cómo es posible que más de una veintena de personas estén recluidas en habitáculos de tres por tres metros mientras que el jefe puede tener todo un piso para él solo?

– ¿Cómo te va Bella? – dijo Alex sentado en su escritorio al final de su despacho. Eso de Bella era como me decía. Cosa que hacia que me molestara como no tiene una idea, ese apodo me recordaba tanto al libro mas horripilante, nauseabundo y decepcionante que tuve la desgracia de leer. Pero él lo decía sin malicia además de ser mi jefe y al fin de cuentas era una especie de diminutivo de mi nombre ¿o no?

Y ese día lo ultimo que me preocupo era como me decían, solo necesitaba saber que hablaban conmigo y nada mas. Alex hizo un ademán para que me sentara, cosa que hice.

…l era un hombre que casi me duplicaba en edad, algo así como cuarenta y tantos pero aun se mantenía, parecía que apenas iba a tocas los treinta, ayuda mucho su cara prácticamente sin arrugas, su cabello oscuro y ojos cafés que sin duda era uno de los motivos por el que aun a su edad podía enamorar a una que otra secretaria o pasante.

– Buenos días Alex – dije sin ánimos, fuera de el mundo real. Inmersa el extraño mundo en el que William me había forzado a entrar – ¿Qué querías hablar conmigo?

– Es sobre tu manuscrito – dijo volviéndose repentinamente serio, son malas noticias, lo se por que hablo lenta y pausadamente, siempre habla así cuando tiene que despedir a un empleado – veras, envié tu borrador a un par de agentes literarios amigos y dijeron que no podían hacer mucho por ti amenos que… – esto ultimo lo dijo con cierto tono pícaro que se me era molestamente familiar ¿Por qué la gente bromea conmigo en los momentos menos oportunos?

– ¡Podrías ir al grano! – Dije harta, ya tenia suficientes problemas con ese vampiro acosador como para tener a un jefe acosador, aunque solo fuera en broma – ya sabes que no me acostare contigo.

– Bueno, nada pierdo con intentarlo – dijo disculpándose. Volvió a ser serio y agrego – hablando enserio, me temo que dijeron que tu obra es poco redituadle, ninguna editorial querrá publicarla, lo siento.

– ¿Poco redituable? – Pregunte, William, los vampiros o las alucinaciones de alguna índole – ¿A que te refieres con “poco redituable”

– A que los editores quieren un best-seller, quieren vender libros, no crear altos estándares sociales ni culturales, muy a mi pesar ellos elegirán cualquier escrito que tenga magos o que hablen mal de la iglesia en lugar del tuyo – dijo Alex secamente – no me mal entiendas tu libro es muy bueno, hasta donde e podido leer, tengo entendido que te faltan un par de capítulos. Te sugiero que la dejes reposar un par de meses, lo termines, si quieres escribes otra historia…

Es tan decepcionante ver como el proyecto… el sueño en el que has luchado por tanto tiempo se derrumbe así sin más, como una casa de cartas al viento. De seguro me hubiera puesto a llorar ahí mismo de no ser por…

… ¡Entrevista con el vampiro! – dijo de forma que parecía una solución mágica. De inmediato espabile ¿Cómo sabe que me esta persiguiendo una de esas cosas? Me tense y mi corazón pulso terriblemente.

– ¿De cual vampiro hablas? – pregunte con nervios, escapándome por las ramas.

– Ya sabes, el libro de Anne Rice – dijo Alex extrañado. William tenía razón, no voy a durar cuerda mucho tiempo mas si lo sigo viendo – ese tipo de temáticas están ahora de moda, en especial entre los adolescentes. Escribes un libro sobre esas sanguijuelas humanas. Pero asegúrate de que sean unos angelitos, a esas pubertas les encantan ese tipo de cosas, demasiado fáciles de manipular, no me lo tomes a mal – se apresuro en comentar – es solo que no le veo la lógica a esos libros Que leen hoy en día.

La decepción que me carcomía se transformo de repente en una rabia que hierve en mi, en un fuego que amenaza por devorarme si no lo saco de mi sistema.

– ¿Quieres que me venda por veinte monedas de plata? – le pregunte rabiosa – ¿Qué manipule a jóvenes mentes con una historia de tercera categoría?

– Esas son palabras muy fuertes Be…

– No me digas así ¡Demonios! – me propasé de verdad. Me levante de mi silla y lo mire, de seguro tenia una cara horrible pero Alex casi ni se movió, se me quedo mirando un rato y luego dijo sin mostrar emoción alguna.

– ¿Creo que tienes que tomarte el resto del día? – …l también se levanto, rodeo su escritorio y puso su mano en mi hombro – se que te decepciona lo de tu libro… pero tienes que entender que por mas idealistas que seamos, el mundo gira por el dinero y las decisiones de lo plutócratas.

– Eso no significa que sea correcto o justo – dije mas calmada, Alex me concedió una tímida sonrisa que exorcizo toda mi rabia.

– ¿Y cuando el mundo a sido tal cosa? – Pregunto, y por poco me derrito en sus brazos – ahora ve a casa, duerme bien y nos veremos para hablar más acerca de nuestro futuro.

– Nosotros no tenemos…

– Hablo de nivel profesional – me interrumpió el seriamente – soy tu agente literario ¿no? y si te vas a convertir en la escritora mas vendida de la década yo quiero mi parte del pastel. Ahora vete.

– Gracias, por todo – solo dije eso y me fui del periódico. Durante todo el viaje de regreso a mi casa en los suburbios estuve pensando en mi futuro, en lo que haré, en mi sueño de ser escritora que esta a punto de morir antes de siquiera nacer. Lo ultimo que me paso por la cabeza fue William… un error fatal.

Entre a mi casa, era las 4 de la tarde. El sol estaba brillante, camine hacia la cocina, abrí la nevera y saque una garrafa de jugo y tome en gran sorbo del envase.

– Sabes, no te esperaba tan temprano – dijo la terriblemente familiar voz del vampiro que mas odio (para ser justos es el único que conocía) a mis espaldas. De inmediato escupí y ensucié hasta el mas mínimo rincón de mi nevera de jugo y saliva.

– Eres una plaga – dije entre tosidos – ¿Qué diablos haces aquí? – me voltee agarrándome del mesón, hacia mi sala.

– Esperándote para nuestra entrevista – dijo el como si hablara del clima, con un tono de niño entusiasmado. Pude escuchar como cerro la puerta de mi nevera y me siguió hacia mi estancia. En cualquier otro momento me hubiera preocupado tener un vampiro a mis espaldas, pero estaba tan ocupada estando molesta que no se me paso por la mente – decidí esperarte aquí, pero no estuvo en mis planes que llegaras tan temprano.

Me senté un uno de los muebles aun con molestias en la garganta, William me extendió un vaso con agua que tome de mala gana, lo bebí y dije.

– ¿Qué haces aquí? – Puse el vaso en la mesita de café en medio de la sala – ¿quiero decir, no que los vampiros no pueden salir a la luz del sol o se convierten en cenizas o brillan como si estuvieras hecho de escarcha? – es un prejuicio, lo se, pero me interesa muy poco lo que piense un vampiro o lo que sea que sea William.

– Esa es un verdad a medias – dijo el sin molestarse. Se acerco a una ventana por la cual entraban brillantes rayos del sol de la tarde. Estiro la mano y esta fue iluminada por completo. Nada – el sol no me matara, pero eso no significa que el astro rey no tenga ningún efecto en los de mi especie.

Se dirigió muy lentamente a la cocina, de seguro para que yo pudiera verlo, luego de tomar lago del mesón. Regreso al lado de la ventana y extendió el mismo brazo, con la otra mano, que tenia un cuchillo, puso la filosa hoja en un de sus dedos que tocan el sol. Y para mi completa sorpresa de él salio una única gota de sangre escarlata.

– El sol me convierte en tu igual – dijo él – la luz del rey de las estrellas me convierte en un mortal. Si tengo doscientos o trescientos años como vampiro te convertirás en lo que debes de ser como humano.

– Eso significa…

– Si, morirás y tus huesos se volverán polvo – dijo el. Quito la mano de la luz del sol y el corte se cerro de manera instantánea, ni cicatriz dejo – ahora cambiando de tema ¿tienes hambre?

Era la última pregunta que me hubiera esperado de él, involuntariamente mi barriga gruño. William debió de escucharlo, hizo una sonrisa torcida y dijo.

– Como siempre digo: No trabajes si tú estomago ruge de hambre… en mi caso de sed.

Me pare para ir a la cocina apenada.

– ¿Qué haces? – Pregunto – yo cocinare, es lo menos que puedo hacer luego de dos días de violar tu morada y de acoso. Necesitaras tu fuerza.

– Supongo que si – dije por reflejo – quiero decir, no todos los días se tiene una entrevista con el vampiro.

– Querrás decir Entrevista CON UN Vampiro – dijo William – hay mas como yo… muchos mas, no sabes cuanta suerte tienes de toparte con el único vampiro al que si le importa que vivas. Bueno, solo hasta que termine La Entrevista CON UN Vampiro.

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