Capítulo II: La pesadilla de Isabel

Posted on 29 septiembre, 2009

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– ¿Un vampiro? – repetí incrédula. No se si por asombro o por lo imbecil de la revelación de este individuo, me congele, no pude decir nada mas, ni pensar en otra cosa que ¿Este tipo debió de escaparse de un manicomio? o ¿Vino para mi casa a esta hora para semejante estupidez? y como no pensar tal cosa, solo una persona trastornado o enferma puede creerse un vampiro. O al menos eso creía…

Ambos nos quedamos en silencio, yo perpleja y asustada (aunque no sea lo que dice ser, no hay cosa mas peligrosa que un trastornado mental) y él… de seguro esperando a que digiriese la noticia, mientras se mantenía sentado, inmóvil, mirándome con esos ojos anormalmente rojos y así paso un minuto que a mi se me hizo eterno.

– Si, soy un vampiro – dijo por fin, de a poco recupere el control de mi cuerpo y mente y analice con más cuidado lo que ¡Este desquiciado dijo! – ya sabes, un chupasangre, un nosferatú, creo que no hay persona que no tenga una idea, muy superficial por cierto, de lo que es…

– ¡Cállate! – le grite. No me importa el peligro ya, ni mis modales, ni siquiera el hecho de que estoy desarmada e indefensa frente a un lunático, no puedo reprimir la rabia e indignación que me invade, las palabras solo salen de mis labios.
– ¡A ver si entiendo! – agregue con un tono innecesariamente alto – vienes a mi casa, sin mi permiso y en la mitad de la noche, eso es allanamiento de morada ¿si no lo sabias? y lo peor de todo es que me pides una entrevista, o que se yo, con el estupido pretexto de que eres un vampiro, no seas imbecil.

…l se mantuvo callado. Dulce, dulce es el sabor de haber puesto a este loco en su sitio. Pero lo último que hice entonces fue bajar mi guardia, me tense y me prepare para tomar de nuevo la lámpara que esta a un brazo de distancia, si la situación lo requiere.

Pero no lo es, él solo esta sentado, inmóvil, escaneándome con esos extraños y penetrantes ojos rojos. Si decir nada abrió la boca, como a un dentista, lo mas que pudo y fue cuando los vi…

… Dos largos, blanquecinos y filosos… para mi pesar y terror, colmillos, colmillos de vampiro. Mi mundo, mis creencias, lo que yo pensaba que era real y lo que era mentira se vinieron abajo, lo falso y la verdad se mezclaron ¿Cómo es posible?

– Esos… deben ser… postizos – tartamudee, buscando una explicación, una respuesta lógica, objetiva, algo… algo que sea “real”. Esto solo puede ser una broma de mal gusto, muy, muy, pero muy mal gusto. Mi ultima esperanza es que de algún escondite secreto o debajo de la mesa aparezca un camarógrafo, un equipo de grabación… o que se yo.

Nos miramos fijamente el uno al otro, él cerro la boca sin mover ninguna otra parte de su anatomía. Parpadeé y cuando abrí los ojos ya no esta, se esfumo, como si hubiera sido un espejismo, o uno de mis amigos imaginarios que deje de ver apenas cumplí los ocho años.

Se ha ido, ¿fue real o nunca ocurrió? estoy confundida y asustada como nunca lo estuve alguna vez en mi vida, cuando me empezaba a sentir aliviada, una brisa fría, mas bien helada recorrió mi cuello.

– Ya me crees – dijo el… el vampiro. Me gire lo mas rápido que pude y allí esta, parado, extendido en toda su altura, me lleva una cabeza de alto, cosa que lo hace mas intimidante. Mi corazón de repente estallo, mis latido pasaron a de ser un leve golpeteo a un descompasado traqueteo. Retrocedí aterrada ¿Cómo…

– ¿Cómo es posible? – dije.

– ¿Qué cosa querida? – me pregunto como si nada, con esa sonrisa petulante que me desagrada tanto, pero ese es el menor de mis problemas ahora – que me pueda mover tan velozmente – luego de decir esto volvió a desaparecer, esta vez con mis ojos bien abiertos, un segundo estaba y al otro no. Me eché hacia atrás buscándolo, con el corazón tratando de salirme del pecho, entonces reapareció parado sobre el techo – o te refieres al hecho que puedo imitar a spider-man – comenzó a bajar del techo pasando por la pared, todo lo que puedo hacer o pensar en ese momento es que tener la boca abierta, anonadada, paralizada por el terror y la sorpresa, me tropecé y caí en el suelo de la sala, no puedo creer lo que mis ojos están viendo, mis latidos se hacen mas ruidosos y constantes. Termino de bajar la pared y llego al lugar en donde se había aparecido la primera vez – o querrás decir como es que puedo vivir de la sangre de mis incautas victimas – su voz es normal pero hay algo en el que es completamente espelúznate – o a lo mejor es por que soy el rey de las criaturas nocturnas ¿pero como es posible? a menos que, la única explicación posible es…

– … Que seas un vampiro – dije sin poder creerme lo que estaba hablando – pero eso es…

– ¿Imposible? – Me interrumpió otra vez con esa sonrisa prepotente y arrogante – muy ciertamente lo es, pero aun así ¡Aquí estoy parado frente tuyo! traído de tus peores y mas oscuras pesadillas…

Lo siguiente que recuerdo es escuchar al despertador, ahora el ruido mas hermoso del mundo, estoy para mi propia sorpresa acostada en mi cama, sin mi bata y completamente arropada. Fue acaso todo un mal sueño.

El cansancio apenas me dejo prepararme para lo que de seguro será un muy largo y pesado día de trabajo.

La imagen de ese hombre… ese vampiro me persiguió mientras me duchaba y vestía. Sus ojos aparecen en todos lados, en cualquier lugar con sombra, como si esa criatura intentara pasar al mundo real a través de las tinieblas. El tiempo apenas me alcanzo para hacerme una taza de café. La maquina hace todo el trabajo mientras busco mis papeles por toda la casa. Escuche la campanilla que significa que esta listo el café, tome la taza y me senté en el mesón de la cocina para tomar un respiro.

Tome un largo sorbo que me devolvió el alma al cuerpo, cuando baje la taza me encontré en medio del mesón un sobre blanco con una escritura fina y elegante escrito en una tinta roja sangre que refuerza mis miedos.

Mis instintos me gritan “¡Quémalo, quémalo y sigue con tu vida!” pero mi curiosidad ahora tiene el control de mi cuerpo, como si este fuera poco mas que una marioneta y en este acto de la obra tengo que descubrir la terrible verdad ¡odio siempre tener la razón!

Estire el brazo, puse la taza en el mesón y tome el sobre, mis manos comenzaron a temblar como locas, casi convulsionan mientras abro el paquete.

En su interior hay una sobria tarjeta color crema con más de esa caligrafía elegante en tinta roja, pero ahora mas pequeña, casi ilegible. Me acerque la tarjeta a mi rostro y con lago de esfuerzo comencé a leer:

>> Buenos días Isabel.

>> Me temo que anoche no pudimos concretar nuestra pequeña “empresa”, por algún motivo te sentiste algo indispuesta. De antemano quiero agradecerte por tu hospitalidad y por cierto tienes una muy linda casa.

>> Espero que esta noche te encuentres en un mejor estado, y en especial que tengas una mente muy abierta, la necesitaras. Te parece si nos encontramos en tu agradable sala después del crepúsculo para terminar nuestra pequeña entrevista.

>> Antes de que se me olvide. No tienes de que preocuparte, tienes hasta la ultima gota de tu preciosa sangre en tus venas. No hace falta que busques en tu cuello las dos típicas marcas de colmillos.

>> Se despide ansioso de verte.

>> William Knight.

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